Tecnología y corresponsabilidad, las claves para equilibrar la carga laboral entre hombres y mujeres en América Latina

Written by on 28/01/2026

 

● La digitalización y el trabajo remoto han transformado la forma de trabajar en la
región, pero su impacto en la igualdad de género depende menos de la
tecnología y más de los cambios culturales y organizacionales que acompañen
su implementación.
● La Dra. Andrea Hernández Monleón, directora del Pregrado en Recursos
Humanos y Relaciones Laborales de la Universidad Internacional de Valencia –
VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y
Universidades, analiza cómo la tecnología puede convertirse en una aliada o
en una trampa para la corresponsabilidad laboral y de cuidados.
Colombia, mes de 2026 — La promesa de la digitalización y del trabajo remoto como
herramientas para mejorar la conciliación laboral y personal puede estar cayéndose
actualmente.
En Colombia, el informe IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral, realizado por
WeWork mostró que más del 40% de trabajadores está en modalidad 100%
presencial, mientras solo un 9% permanece bajo un sistema remoto.
Y aunque las facilidades de lo remoto y el uso de la tecnología aliviaban dolores como
los desplazamientos y la autonomía en la jornada, estaba generando también
problemas donde las mujeres experimentaron un aumento de la carga laboral, una
especie de «trampa de género», según explica la Dra. Andrea Hernández Monleón,
directora del Pregrado en Recursos Humanos y Relaciones Laborales de la
Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación
superior Planeta Formación y Universidades.
«Se asoció, una vez más, una expectativa cultural de que las mujeres podían
compatibilizar trabajo remunerado y cuidados sin soporte estructural», explica. «Sin un
cambio cultural (eliminación de estereotipos y sesgos de género) así como individual
(de actitudes y estilos de comportamiento), no hay ninguna garantía para esta
evolución».
Probablemente retroceder a los modelos tradicionales de manera radical no solucione
este problema, porque las mujeres deberán enfrentarse nuevamente tanto al trabajo
de la oficina como el de la casa, sumando además tiempo vital desperdiciado en
desplazamientos que atentan contra el bienestar.
Entonces abordar la problemática no debe hacerse mediante maneras absolutas.
Mientras la presencialidad total puede ser traumática, una mala gestión del trabajo
híbrido o remoto también puede traducirse en jornadas más extensas, difuminación de
los límites entre la vida personal y laboral y dificultades para ejercer el derecho a la
desconexión digital, con impactos directos en la salud mental y el bienestar.
Por ello, la Dra. Hernández Monleón subraya que la tecnología debe ir acompañada
de políticas claras y con enfoque de género, y que en las modalidades de trabajo

flexible se establezcan límites claros entre el tiempo laboral y el personal, garantizando
el derecho a la desconexión digital de trabajadoras y trabajadores.
Ahora, más allá del ámbito laboral, avanzar hacia una cultura de corresponsabilidad
implica también cuestionar los modelos sociales que históricamente han asignado a
las mujeres el rol principal de cuidadoras. La experta de VIU recuerda que esta
división tiene raíces profundas en el modelo del male breadwinner, que estructuró
durante siglos tanto la vida familiar como las políticas públicas.
«Se vuelve imprescindible nuevos modelos sociales que superen los roles y
estereotipos de género tradicionales, no solo dando oportunidad a las mujeres a
ocupar roles distintos al de cuidadoras, sino especialmente otros modelos de
masculinidad en los que los cuidados, los afectos y la corresponsabilidad tengan la
centralidad que requieren», subraya la docente.
Para ello, los implicados son los diferentes agentes de esta cadena social y laboral,
desde las empresas con políticas flexibles y permisos retribuidos por cuidados, como
una conciencia desde la educación y la crianza para fomentar nuevos imaginarios de
los roles en el trabajo y el hogar.
«Es fundamental la educación en igualdad para las y los niños y sus familias», añade
la Dra. Hernández Monleón, «la sensibilización en estas cuestiones desde las
empresas, así como las campañas públicas y mediáticas que visibilicen modelos de
masculinidad diversos en los que haya un ejercicio corresponsable y afectivamente
implicado».
Necesitamos avanzar hacia modelos de trabajo y de vida que permitan el bienestar, la
equidad y la sostenibilidad.Por eso, el desafío para América Latina no es solo
digitalizar procesos, sino transformar las culturas laborales y sociales para que esa
innovación se traduzca en mayor justicia e igualdad.
La Universidad Internacional de Valencia-VIU es una de las principales universidades online del mundo hispanohablante y
es miembro de CRUE Universidades Españolas. Cuenta con más de 26.500 alumnos de 87 nacionalidades diferentes y con
un extenso claustro académico, que apuesta por la excelencia académica, la docencia de calidad y con amplias trayectorias
investigadoras, contando también con la participación docente de profesionales de cada sector que aportan la visión
práctica. Además, VIU mantiene más de 13.000 convenios de colaboración y prácticas. Entre las credenciales que avalan la
actividad académica de VIU destacan el certificado del diseño de AUDIT de ANECA, el sello EFQM o los certificados ISO
9001:2015, y de calidad de servicio, Servicert, otorgados por SGS. Asimismo, VIU, cuenta con el reconocimiento de QS
Stars con la puntuación máxima (5 estrellas) en la categoría de docencia online. También, ha sido reconocida por el U-
Ranking 2025 de Fundación BBVA como la universidad online española con mejor inserción laboral. Además, es la única
universidad española en haber sido distinguida por su campus online en los Catalyst Awards 2020, 2021, 2022 y 2023.
La Universidad Internacional de Valencia (VIU) forma parte de Planeta Formación y Universidades, la red internacional de
educación superior de Grupo Planeta. Cuenta con veintidós instituciones educativas en España, Andorra, Francia, Italia,
Norte de África, Estados Unidos y Colombia. Cada año más de 160.000 estudiantes procedentes de 100 nacionalidades
distintas, se forman a través de sus escuelas de negocios, universidades, escuelas superiores especializadas y centros de
formación profesional.


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