Volvo Cars Colombia demuestra que la vida útil de las baterías eléctricas va mucho más allá de la carretera
Written by Jose de Jesus Prieto on 02/06/2026
Volvo Cars Colombia presenta el primer capítulo de su serie “Volvo y el camino seguro hacia la electrificación”, una iniciativa que busca desmitificar el ciclo de vida de las baterías de los vehículos eléctricos y evidenciar que su impacto trasciende el uso automotriz.
“Las baterías no dejan de funcionar de un momento a otro. Lo que ocurre con el tiempo es una reducción progresiva en la autonomía, muy similar a lo que sucede con un celular: sigue funcionando, pero su capacidad cambia con los años. En Volvo, las baterías están diseñadas para mantener su desempeño durante trayectos largos a lo largo del tiempo”, explica Nicolás Olarte, Gerente de Postventa de Volvo Cars Colombia.
Las baterías que no mueren tras dos décadas de uso
Contrario a la creencia de que estas baterías se convierten en residuos al finalizar su vida útil en un vehículo, Volvo ha desarrollado un sistema de diseño modular que permite extender su funcionalidad más allá de la carretera. Gracias a su ingeniería, tras un ciclo de uso de entre 15 a 20 años, las baterías conservan hasta el 80% de su capacidad de almacenamiento.
Otra de las dudas que se tratan en la nueva serie digital de la marca escandinava, es el impacto ambiental de las baterías. Sin embargo, Volvo insiste en que la sostenibilidad de esta tecnología no puede analizarse únicamente desde su fabricación, sino desde todo su ciclo de vida: desde los años de uso dentro del vehículo hasta su posterior reutilización como sistema de almacenamiento energético.
Segunda vida de las baterías
El ejemplo más tangible de esta promesa de reutilización se encuentra en el Valle del Cauca, en la aldea Nashira, donde una de estas baterías ha sido instalada para almacenar energía solar. Allí, se ha convertido en el corazón de una cocina comunitaria que hoy puede operar sin interrupciones, permitiendo la preparación diaria de alimentos para más de 70 personas en situación de vulnerabilidad.
Este tipo de soluciones cobran especial relevancia en un país donde el acceso a la energía no es equitativo. Mientras en ciudades como Bogotá las interrupciones del servicio eléctrico se calculan entre 2 a 3 horas al año, en zonas rurales del Valle del Cauca pueden alcanzar entre 40 y 60 horas anuales, es decir, 20 veces más de ausencia del servicio vital; evidenciando una brecha que impacta directamente la calidad de vida de las comunidades.
“La movilidad eléctrica en Volvo tiene un propósito claro: pensar en el ‘después’. Convertir un recurso que movía a unos pocos en una herramienta que brinda bienestar a cientos es la verdadera definición de progreso sostenible”, añadió Olarte.
Para más información, los interesados podrán ver la serie audiovisual a través de los canales digitales de Volvo Cars Colombia @VolvoCarCo. Con esta iniciativa, la marca escandinava reafirma que la electrificación no es solo una transición tecnológica, sino una oportunidad para cerrar brechas, generar impacto social y avanzar hacia un modelo más sostenible e inclusivo.