¿Más exigentes e informados? El perfil del consumidor de tecnología en América Latina Por: Nicolás Cánovas, Director General de AMD para Latinoamérica.
Written by Jose de Jesus Prieto on 22/05/2026
Durante años, hablar del consumidor de tecnología en América Latina era hablar, sobre todo,
de precio. Pero ese perfil está cambiando. Hoy, el usuario ya no solo busca el equipo más
accesible: compara, investiga, revisa reseñas y evalúa rendimiento, durabilidad, seguridad y
vida útil. La conversación dejó de centrarse únicamente en cuánto cuesta un dispositivo, para
enfocarse también en cuánto valor real puede ofrecer en el tiempo. Ese cambio refleja una
mayor madurez del mercado: la tecnología ya no se percibe solo como una compra, sino como
una herramienta clave para la productividad, el aprendizaje y la eficiencia.
Esa evolución coincide con otro gran cambio: la inteligencia artificial está dejando de ser una
tecnología lejana o reservada para grandes empresas. Cada vez más, empieza a integrarse en
los dispositivos de uso cotidiano, acercándose al usuario de forma tangible. Aquí aparece un
concepto fundamental: la inferencia. En términos simples, es el momento en el que la IA “actúa”
para el usuario: resume, interpreta, optimiza, genera o responde. Y cuando esa inferencia
ocurre directamente en el dispositivo, sin depender totalmente de la nube, la experiencia
cambia por completo: menos latencia, respuestas más rápidas, mayor privacidad y una
interacción más fluida.
En América Latina, esto es especialmente relevante. La región no siempre adopta primero lo
más experimental, pero sí acelera cuando la innovación demuestra valor concreto. Así lo
confirma el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025 desarrollado por el
Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) de Chile, y la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL), que analiza 19 países y muestra una adopción creciente
de soluciones de IA útiles y accesibles, aunque persisten brechas en infraestructura, inversión,
talento y ejecución.
Es por eso que el hardware cobra un rol cada vez más estratégico. Si una función de IA no es
rápida, confiable, privada y fácil de usar, difícilmente se convertirá en parte del día a día de las
personas o de las empresas. Desde AMD, entendemos que es precisamente en el dispositivo
donde el usuario forma su percepción sobre la utilidad real de la IA: si aporta valor inmediato, si
simplifica tareas y si realmente mejora la experiencia de trabajo.
En este contexto, tecnologías como las basadas en el procesador AMD Ryzen™ AI PRO están
diseñadas para responder a las demandas actuales y futuras de la inteligencia artificial en los
dispositivos empresariales. Al integrar una unidad de procesamiento neuronal (NPU), estas
plataformas permiten acelerar las tareas de inferencia de IA directamente en la computadora, lo
que ofrece experiencias rápidas, eficientes y centradas en la seguridad sin depender
exclusivamente de la nube.
Esto no solo optimiza el rendimiento local, sino que también está diseñado para reforzar la
seguridad de los datos en el dispositivo y mejorar la eficiencia operativa en entornos
distribuidos. En una era en la que la protección de los puntos finales contra amenazas como el
malware, el ransomware y el acceso no autorizado es fundamental, el valor del hardware está
evolucionando: ya no se mide solo por su rendimiento actual, sino por su capacidad para
adaptarse y escalar ante nuevas cargas de trabajo de IA.
Más allá de una función puntual, el mensaje es claro: la IA realmente comienza a cobrar
importancia cuando se vuelve específica, eficiente y útil para tareas reales del día a día. El
nuevo consumidor de tecnología en América Latina refleja una transformación más profunda
del mercado: ya no se conforma con comprar lo más accesible, sino que busca elegir lo mejor.
Más informados, más competitivos y más atentos al valor real de cada dispositivo, entienden
que la tecnología es una herramienta clave para su presente y para su crecimiento personal y
profesional. En AMD, creemos que democratizar la IA significa precisamente eso: hacer que
sus beneficios sean más accesibles, prácticos y relevantes para más personas y empresas de
la región.