Soberanía digital y la continuidad del negocio
Written by Jose de Jesus Prieto on 05/05/2026
Por: Jaime Bejarano, country manager Región Andina, de Red Hat.
Los casos recientes de fallas en prestación de servicios de entidades
financieras, de salud, comercio y de varios sectores, por caídas del sistema,
denegación de servicios en la red, ciberataques o actualizaciones a las
plataformas, evidencian un problema mayor: las empresas no tienen el control
de sus activos digitales, dependen de un solo proveedor y no cuentan con
reales planes de contingencia para la continuidad del negocio.
Ante este panorama, surge una discusión sobre dónde se almacenan los datos,
quién decide qué ocurre con ellos, cuál es verdadero control que tienen las
empresas sobre sus sistemas de información.
Si bien Colombia cuenta con normativas como la Ley de Protección de Datos
1581 de 2012 y el Decreto 1377 de 2013, junto con regulaciones sectoriales,
como el Decreto 0368 de 2026 para incentivar las finanzas abiertas, lo cierto es
que aún falta claridad en las restricciones sobre el uso, almacenamiento y
circulación de la información.
Y es que en plena aceleración en la adopción de la inteligencia artificial (IA),
tener presente el concepto de soberanía digital es tener un enfoque claro de
hacia dónde se dirige la agenda tecnológica de las empresas y gobiernos en
América Latina.
Las normas no deben limitar la innovación, sino guiarla y ser un punto de
partida, para darle una solidez a cada iniciativa de IA que involucra datos
reales, pues en la actualidad no solo enfrenta desafíos técnicos, sino también
riesgos regulatorios, y en la mayoría de las ocasiones las empresas se
embarcan en proyectos piloto de IA o modelos, pero no avanzan porque no hay
datos abiertos ni control de la infraestructura. De hecho, Gartner predice que,
hasta 2026, las organizaciones abandonarán el 60 % de los proyectos de IA
que no cuenten con datos preparados para la IA.
Muchas organizaciones pueden desarrollar modelos de IA en cuestión de
semanas, pero no siempre pueden utilizarlos con datos reales sin exponerse a
riesgos de cumplimiento o seguridad. En este escenario, la lógica tradicional
—mover los datos hacia donde está la capacidad de procesamiento—
comienza a invertirse.
La propuesta de Red Hat apunta a llevar la capacidad de cómputo hacia donde
residen los datos. Este enfoque reduce la exposición y permite mantener el
control sobre la información crítica, un factor cada vez más determinante en
sectores regulados.
Como resultado, empieza a consolidarse un modelo híbrido en la región;
empresas que combinan nube pública con infraestructura propia para evitar
depender completamente de un solo proveedor. Nadie quiere quedar amarrado
ni soltar sus datos cuando empiezan a ser sensibles.
El riesgo silencioso: la dependencia tecnológica
Más allá del cumplimiento normativo, la soberanía digital también responde a
una preocupación creciente: la dependencia tecnológica. A medida que las
organizaciones entrenan modelos, integran datos y construyen procesos sobre
plataformas específicas, cambiar de proveedor se vuelve complejo, costoso y,
en muchos casos, inviable.
El riesgo no es solo incumplir una norma, sino quedar atrapado. Esta
dependencia no solo limita la flexibilidad operativa, sino que también puede
comprometer la capacidad de adaptación en un entorno donde la IA evoluciona
a gran velocidad.
Aquí es donde el código abierto cobra relevancia estratégica. A diferencia de
los modelos propietarios, el open source permite mayor transparencia,
adaptabilidad y portabilidad.
Este enfoque facilita que las organizaciones puedan migrar entre entornos o
proveedores sin reconstruir sus sistemas desde cero, una ventaja crítica en un
contexto tecnológico en constante cambio.
Soberanía digital: más que datos
Para Red Hat, la soberanía digital no se limita al control de la información, sino
de tener una capacidad integral que abarca tres dimensiones clave: datos,
operación y propiedad intelectual, incluida la IA.
En la práctica, esto implica poder gobernar, auditar y mover cargas de trabajo
entre distintos entornos sin perder cumplimiento normativo ni visibilidad
operativa. También supone garantizar la integridad y seguridad de los
sistemas, así como la resiliencia frente a incidentes.
Este enfoque se articula en cuatro pilares: soberanía de datos, técnica,
operativa y de garantía. En conjunto, permiten a las organizaciones no solo
cumplir con regulaciones, sino también definir su estrategia digital con mayor
independencia.
Tendencia global con impacto local
El impulso hacia la soberanía digital no es exclusivo de América Latina. A nivel
global, gobiernos y empresas están reforzando sus capacidades tecnológicas
para reducir la dependencia de plataformas externas.
De acuerdo con Gartner, para 2027 el 35 % de los países estarán sujetos a
plataformas de IA regionales que utilizan datos contextuales propios, frente a
apenas el 5 % actual. Este crecimiento refleja una apuesta por modelos más
alineados con las leyes, la cultura y las necesidades locales.
“Los países con objetivos de soberanía digital están incrementando la inversión
en plataformas de IA nacionales, buscando alternativas al modelo
estadounidense cerrado”, señala Gaurav Gupta, vicepresidente analista de la
firma.
Este movimiento incluye desde infraestructura y centros de datos hasta el
desarrollo de modelos propios, lo que configura un nuevo escenario competitivo
en el ámbito tecnológico.
El futuro: autonomía sin aislamiento
A medida que la soberanía digital evoluciona, su foco se desplaza desde la
simple localización de datos hacia la autonomía operativa y el control de la
propiedad intelectual. La capacidad de ejecutar cargas donde se necesiten,
automatizar el cumplimiento y operar con resiliencia —incluso en el edge—
será clave en esta transición.
El desafío, sin embargo, radica en encontrar el equilibrio. La soberanía no
implica desconectarse del ecosistema global, sino participar en él bajo
condiciones más equitativas y controladas.
En ese contexto, modelos como la nube híbrida y el código abierto emergen
como habilitadores de una estrategia que combina flexibilidad y cumplimiento,
pero ante todo control (soberanía) sobre todo su ecosistema, y así disminuyen
esas fallas que se está presentando y que denotan falta de planeación de las
empresas por no saber cómo actuar en casos como ciberataques, migración de
sistemas o simplemente fallas de conectividad, sin contar con planes de
contingencia que le den continuidad al negocio.
Acerca de Red Hat
Red Hat es la compañía líder en tecnología de nube híbrida abierta que proporciona
una base confiable, consistente y completa para una innovación transformadora de la
TI y las aplicaciones de IA. Su portafolio de tecnologías de nube, desarrollo, IA, Linux,
automatización y plataforma de aplicaciones hace posible la implementación de
cualquier aplicación en cualquier lugar, desde el centro de datos hasta el edge. Como
proveedor líder mundial de soluciones de software de código abierto empresarial, Red
Hat invierte en ecosistemas y comunidades abiertos para resolver los desafíos de TI
del mañana. Por medio de la colaboración, Red Hat ayuda a clientes y partners a
construir, conectar, automatizar, proteger y gestionar sus entornos de TI, con el
respaldo de servicios de consultoría, capacitación y certificación reconocidos
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