¿Debe preocuparnos que los influencers y celebridades estén ocupando cargos políticos?
Written by Jose de Jesus Prieto on 21/04/2026
● El creciente interés de influencers y celebridades por participar en política ha
abierto un debate sobre el papel que juegan hoy la visibilidad mediática y las
redes sociales en la construcción del liderazgo público.
● Anna Isabel López Ortega, Directora de la Maestría en Comunicación y
Marketing Político de la Universidad Internacional de Valencia – VIU,
perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y
Universidades, analiza qué hay detrás de este fenómeno y cuáles son sus
implicaciones para la calidad de la representación democrática.
Colombia, mes de 2026 — Los influenciadores y celebridades fueron tema de
discusión en estas recientes elecciones en Colombia. Mientras algunos se
«quemaron» en su camino al Congreso, otros lograron ocupar una curul por primera
vez, y la discusión en torno a esto fue qué tan preparados están los creadores de
contenido y celebridades para asumir un cargo político.
No hay duda de que este fenómeno refleja los cambios profundos en la forma como se
construye el capital político de los países, la transformación del ecosistema mediático
y el peso que ha adquirido la visibilidad digital en la vida pública, tanto que los políticos
tradicionales han tenido que convertirse en creadores de contenido también. Así lo
explica Anna Isabel López Ortega, Directora de la Maestría en Comunicación y
Marketing Político de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la
red de educación superior Planeta Formación y Universidades.
«Se trata de un incentivo estructural», detalla. «Las campañas políticas se libran ahora
en redes sociales también. El capital político se parece cada vez más al capital de
atención. Si tienes millones de seguidores, reduces costes de entrada al sistema. Es
una oportunidad estratégica».
La crisis de confianza hacia las instituciones tradicionales también le ha abierto la
puerta a perfiles que se presentan como figuras cercanas, ajenas a la lógica partidista
o capaces de hablar «sin filtros». Este posicionamiento puede resultar atractivo para
sectores del electorado que perciben a la clase política tradicional como distante o
desconectada de la ciudadanía.
Sin embargo, el fenómeno también plantea interrogantes sobre los criterios con los
que se elige a quienes ocupan responsabilidades públicas. La visibilidad mediática o la
capacidad de conectar emocionalmente con una audiencia no necesariamente se
traducen en habilidades para gestionar estructuras institucionales complejas. Incluso,
para estos representantes del mundo digital, un número amplio de seguidores no
garantiza una conversión de votos equivalente, y eso fue lo que se vio en los recientes
comicios para muchos que no llegaron a una curul.
Uno de los principales riesgos, según advierte la experta de VIU, es confundir la
eficacia comunicativa con la capacidad de gobernar. La gestión pública implica
negociación política, conocimiento de marcos institucionales, toma de decisiones en
contextos de alta complejidad; es un liderazgo que no puede sostenerse bajo una
marca personal.
No obstante, que los creadores de contenido se sumen a la política genera
oportunidades innegables. Estos perfiles pueden ampliar la conversación pública y
acercar la política a audiencias que no suelen informarse a través de medios
tradicionales. Muchos jóvenes consumen contenidos principalmente en redes sociales,
y el interés de creadores digitales por asuntos públicos puede contribuir a despertar
mayor participación o curiosidad por los procesos democráticos.
Además, también se abre la posibilidad de renovar lenguajes y formatos de
comunicación para que la complejidad de los debates y los códigos internos de la
política se traduzcan de manera más sencilla al ciudadano de a pie, evitando que la
discusión se quede aislada en ámbitos demasiado institucionales.
El rol que debe entrar a jugar en este nuevo paradigma de la comunicación política es
el de los partidos, que han de plantearse requisitos formales de formación para
quienes deseen ocupar cargos públicos. Está bien que los partidos acojan a
influencers y celebridades para llegar a nuevas audiencias, pero deben también
asumir la responsabilidad de esto, pues si bien todos deberían tener la oportunidad de
representar a sus comunidades, deben hacerlo con criterio.
«En democracia, el principio básico es que cualquiera puede ser elegido», explica
Anna López Ortega. «Poner barreras formales puede ser problemático. Lo que sí
necesitamos son partidos más exigentes en sus procesos internos y votantes más
críticos».
En última instancia, el papel decisivo sigue estando en manos del electorado, quien
también tiene la responsabilidad de ir más allá del carisma, la popularidad o la
cercanía digital, y entrar a evaluar candidaturas analizando sus propuestas, equipos
de trabajo y coherencia entre discurso y trayectoria.
El reto consiste en distinguir entre presencia mediática y proyecto político. Las redes
sociales pueden ser una herramienta poderosa para comunicar ideas, pero gobernar
requiere algo más que capacidad de atraer atención. La política, recuerda la docente
de VIU, es un sistema institucional complejo en el que las decisiones tienen
consecuencias reales para la sociedad.
La Universidad Internacional de Valencia-VIU es una de las principales universidades online del mundo hispanohablante,
reconocida por el Ministerio de Universidades de España y miembro de CRUE Universidades Españolas. En su más de
década y media de historia, han pasado por sus aulas virtuales más de 80.000 estudiantes. Actualmente VIU cuenta con
28.980 estudiantes en 108 países, un claustro de más de 970 docentes (de los cuales 628 son doctores) y tiene más de
15.000 convenios firmados con empresas, organizaciones e instituciones de todos los sectores. VIU cuenta con una oferta
formativa compuesta por grados, másteres, doctorados y cursos de experto, alineados con la realidad laboral y social e
impartidos a través de clases online en directo, que quedan grabadas y pueden ser consultadas 24/7. Esto, combinado con
un sistema de acompañamiento constante y un acceso multidispositivo, permite al estudiante vivir la experiencia
universitaria donde y cuando quiera. La calidad de la enseñanza de VIU ha sido distinguida y certificada por organismos
internacionales como EFQM, QS World University Rankings, Fundación Conocimiento y Desarrollo, o el U-Ranking
Fundación BBVA, que la distinguió como la universidad online con más alta tasa en inserción laboral de España. Su
sistema de Garantía Interna de Calidad está establecido según los principios expuestos en el Programa AUDIT de ANECA,
que están alineados con los criterios y directrices del Espacio Europeo de Educación Superior.
La Universidad Internacional de Valencia (VIU) forma parte de Planeta Formación y Universidades, la red internacional de
educación superior de Grupo Planeta. Cuenta con veintidós instituciones educativas en España, Andorra, Francia, Italia,
Norte de África, Estados Unidos y Colombia. Cada año más de 160.000 estudiantes procedentes de 100 nacionalidades
distintas, se forman a través de sus escuelas de negocios, universidades, escuelas superiores especializadas y centros de
formación profesional.