Entre la sal y la tradición: Un recorrido inolvidable por Zipaquirá
Written by Jose de Jesus Prieto on 18/04/2026
Por José Miguel Prieto
Zipaquirá no es solo un destino; es una experiencia que se siente en la piel y se saborea en cada esquina. Recientemente, un grupo de viajeros se sumergió en una travesía de día y medio que nos recuerda por qué este rincón de Cundinamarca es el corazón histórico de Colombia.
Desde las profundidades de la tierra hasta los sabores tradicionales de la región, aquí te contamos cómo vivir Zipaquirá al máximo.
El inicio: Fusión colombo-venezolana
La jornada comenzó con el pie derecho (y el estómago contento). A la llegada al municipio, la primera parada fue un encuentro de culturas en un restaurante colombo-venezolano.
La mesa se llenó de generosidad:
Plato fuerte: Carne tierna, arroz, yuca y un reconfortante caldo de gallina.
Bebida: Limonada fresca para el clima sabanero.
El cierre perfecto: Una oblea tradicional como postre.
Esta mezcla de sazones preparó al grupo para el plato fuerte del día: el descenso a la maravilla subterránea.
La Catedral de Sal: Desconexión total y asombro
La Catedral de Sal de Zipaquirá sigue consolidándose como el tesoro turístico del país. El grupo dedicó entre tres y cuatro horas a explorar este complejo arquitectónico único.
Una experiencia de inmersión
Un detalle particular de la visita fue la falta de señal móvil dentro de la mina. Lejos de ser un inconveniente, esto permitió una inmersión absoluta:
Caminatas conscientes: Recorridos por túneles cargados de historia.
Arte en sal: Apreciación de esculturas talladas directamente en la roca salina.
Memoria visual: Cientos de fotografías que capturaron la iluminación mística del lugar.
Para facilitar el desplazamiento, el grupo hizo uso del tren interno, una opción cómoda que permite disfrutar del complejo sin el agotamiento físico de los tramos más largos.
Noche de luces y Filet Mignon
Tras un merecido descanso en el hotel para recargar energías y baterías de los celulares, la noche zipaquireña llamó a la puerta.
La cena fue una apuesta por la elegancia local, donde el Filet Mignon fue el protagonista de la velada, acompañado por postres sofisticados como el tiramisú. El día cerró con un paseo nocturno por las calles coloniales del municipio, cuyas luces ofrecen un escenario perfecto para la fotografía urbana antes de retirarse a descansar.
El regreso: De Sopó a la Plaza de la Concordia
El segundo día no bajó el ritmo. Después del desayuno, el itinerario marcó una parada técnica obligatoria: la Cabaña Alpina en Sopó. Allí, el grupo aprovechó para abastecerse de los famosos quesos y helados que son insignia de la región.
El cierre de oro en Bogotá
Para finalizar este viaje de tradición, el retorno a la capital tuvo su última estación en la Plaza de la Concordia. No hay mejor manera de despedir una travesía por el centro del país que con un ajiaco santafereño auténtico, reafirmando que la gastronomía es el hilo conductor de nuestra cultura.
Zipaquirá: Mucho más que una mina
Este recorrido dejó claro que Zipaquirá es un destino robusto. Su valor no reside únicamente en su arquitectura monumental, sino en la capacidad de ofrecer una experiencia integral: historia, desconexión digital, confort hotelero y una oferta gastronómica que compite con los mejores destinos nacionales.
Un profundo agradecimiento CONFETUR por hacer posible esta experiencia para narrarla para que ustedes puedan realizarla.
Tip viajero: Si planeas visitar la Catedral, avisa a tus familiares que estarás fuera de línea por unas horas. ¡Aprovecha ese tiempo para conectar con la magnitud del lugar!