FEDEMADERAS desmiente efectos de pinos y eucaliptos sobre la fauna y las comunidades

Escrito por on 15/06/2023

 

La industria forestal y de producción de madera y sus derivados no solo
contribuye a la economía con el 0,89% del Producto Interno Bruto (PIB), también es fuente de
desarrollo para las zonas rurales y aliada en la conservación de la biodiversidad. Es por esto que
el gremio insiste en desmentir los mitos que desconocen los efectos positivos sobre la riqueza
ambiental, social y económica.
Así como los bosques naturales sirven de hábitat para diversas especies, las plantaciones
forestales comerciales de pino y eucalipto cumplen la misma función. En primer lugar, estos
bosques sirven como corredor biológico para que algunos animales transiten hacia el bosque
natural, donde encuentran su alimento. También funcionan como un refugio donde los animales
encuentran protección de sus enemigos naturales. Registros fotográficos a través de los años
han podido ser fiel testigos de como áreas naturales desconectadas, lo vuelven a estar gracias a
la acción reguladora de los bosques plantados promovidos por el hombre.
En segundo lugar, los árboles de pino y eucalipto se siembran en suelos de vocación forestal que
estaban destinados a actividades que no eran sostenibles, por ejemplo, a la ganadería extensiva.
Esto significa que antes de convertirse en bosques, las poblaciones de animales y de especies
vegetales eran escasas en estos terrenos, se encontraban cada vez más aisladas y
desconectadas.
En tercer lugar, cuando se establecen plantaciones forestales comerciales se protegen también
los bosques naturales existentes, lo que incrementa la diversidad de especies y favorece la
conectividad entre los bosques naturales de la región.
Un ejercicio de una de las compañías líderes de fabricación de papel en el mundo, Smurfit
Kappa, encontró que en las 22.145 hectáreas de bosques naturales que tienen destinados a
conservación (32% del patrimonio forestal de la compañía) se han identificado 1.222 especies:
651 de flora, 77 de mastofauna y 494 de avifauna. De hecho, más de 40 de estas especies se
encuentran clasificadas bajo algún grado de peligro o riesgo de extinción según entidades
internacionales. Sin la intervención de los agremiados a FEDEMADERAS, en este caso vinculados
con la actividad de reforestación comercial, este balance ambiental se desconocería y estaría a
merced de las consecuencias de la deforestación.
Enfoque social
De acuerdo con un informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales
(IDEAM), las plantaciones forestales comerciales en Colombia corresponden a un 0,5% del total
del terreno con vocación forestal del país, que es de 91 millones de hectáreas. En los bosques de
pino y eucalipto de la industria se genera un empleo permanente por cada 12 hectáreas y 3
indirectos. Adicionalmente, esta industria tiene potencial para crear progresivamente cerca de
2,5millones de empleos formales directos e indirectos para campesinos, comunidades afro e
indígenas entre 2023 y 2052.

En las comunidades rurales donde las empresas de esta industria llevan a cabo su actividad
forestal, operan organizaciones como la Fundación Smurfit Kappa, que invierte anualmente más
de 6.400 millones de pesos en programas de desarrollo social que tienen como eje central el
arraigo a la tierra y el desarrollo de proyectos asociativos agrícolas para potenciar las
oportunidades en el campo. Es innegable entonces que, sin la actividad forestal nacional con una
visión social e inclusiva con comunidades, estas no tendrían los beneficios sociales que
constituyen ya una presencia en más de 20 departamentos y jurisdicción de 100 municipios.
Lo cierto es que la ruralidad en Colombia ha venido cambiando en los últimos años. De acuerdo
con el DANE, la población en las zonas rurales creció a una tasa promedio de 0,8% desde 2010 y
se incrementará apenas en unas 100.000 personas cada año en la próxima década. Lo propio
sucede con la tasa de natalidad, que llegó a 11,4 niños por cada 1.000 habitantes en 2019, el
punto más bajo registrado desde 1998.
Diversos análisis han concluido que la migración de la población rural a los centros urbanos se
ha producido por diversos factores como la inseguridad, el orden público y las pocas
oportunidades de educación, empleo y progreso económico para las personas en el campo.
El director ejecutivo de FEDEMADERAS, Juan Miguel Vásquez Suárez, concluyó que los actores
de la red sectorial de la madera y las empresas reforestadoras promueven la conservación del
bosque natural para mejorar las condiciones ambientales de los territorios en Colombia, pero
además están comprometidos con la inversión de recursos en pro del desarrollo social de las
comunidades, brindando un segundo aire al campo y construyendo, con una visión de largo
plazo, una perspectiva de la reindustrialización desde las regiones. Sin ayuda y entendimiento
del gobierno nacional, del Congreso de la República e incluso de la sociedad en general, no
podremos cambiar la realidad como país gracias a los beneficios de la economía forestal,
aseguró Vásquez.


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