De cruce caótico a ícono verde: así nace la ‘Esquina de la Felicidad’ en Pereira
Written by Jose de Jesus Prieto on 27/06/2026
El cruce de la calle 24 con carrera Novena, por donde cada semana transitan más
de 15.000 personas, está a punto de transformarse en el primer laboratorio urbano
de sostenibilidad del Eje Cafetero. Desde este mes, el punto deja de ser un simple
punto de referencia de una dirección más, para convertirse en la ‘Esquina de la
Felicidad’, un espacio vivo liderado por Areandina, seccional Pereira, que promete
cambiar la manera en que la ciudad convive con su espacio público.
La iniciativa busca que la sostenibilidad deje de ser un concepto abstracto y se
convierta en una experiencia real y participativa para estudiantes, comerciantes,
peatones y visitantes del centro. Habrá talleres al aire libre, ferias de
emprendimiento verde, rutas de salud mental, campañas de reciclaje y actividades
culturales que activarán la zona semana a semana.
“Este no es un proyecto para mirar de lejos, es un espacio para vivir, aprender y
transformar juntos la ciudad”, afirmó Carolina González, coordinadora de
Responsabilidad Social de Areandina, quien agregó que el deseo de la
institución es que las personas sientan que esta esquina es suya, que la
apropiación comunitaria sea el verdadero motor del cambio”.
Un laboratorio urbano con misión de ciudad
El proyecto articula cuatro ejes estratégicos —multiculturalidad y ciudadanía,
hábitos de vida saludable, inclusión social y gestión ambiental— con cinco misiones
concretas: seguridad, bienestar físico y mental, dinamización económica, cultura y
movilidad sostenible.
Cada semana habrá actividades gratuitas y abiertas: jornadas de reciclaje, ferias
de consumo responsable, talleres de urbanismo táctico, trueques, bibliotecas
móviles y presentaciones artísticas. También se proyecta que se implementarán
puntos de carga para bicicletas eléctricas, microespacios verdes, señalética
pedagógica y circuitos de bienestar con pausas activas para trabajadores y
transeúntes.
El propósito es que cada intervención tenga impacto medible en seguridad, hábitos
ciudadanos y dinamización económica del sector. Se espera que las mejoras en
infraestructura ligera y cultura ciudadana reduzcan la percepción de inseguridad y
aumenten la afluencia al comercio local.
“Si logramos que la comunidad participe y se apropie de la esquina, estaremos
demostrando que la sostenibilidad es más que reciclar: es cambiar la forma en que
vivimos juntos la ciudad”, subrayó González.
La propuesta conecta con debates actuales sobre urbanismo táctico y ciudades
sostenibles. Ciudades como Medellín y Bogotá han ensayado intervenciones
similares para recuperar zonas degradadas. Pereira ahora se suma con una
iniciativa pionera en el Eje Cafetero que integra sostenibilidad, cultura ciudadana y
dinamización económica.
Impacto real y próximos pasos
Con los permisos ya aprobados, la ‘Esquina de la Felicidad’ inicia con activaciones
semanales y pilotos de medición para evaluar avances en reciclaje, número de
talleres, participación ciudadana y percepción de seguridad.
“No vamos a prometer toneladas antes de empezar”, advirtió González y añadió:
“todo se construirá con la comunidad y los datos estarán disponibles para que
cualquiera pueda ver el impacto real”.
Areandina liderará la articulación con instituciones públicas, empresas privadas y
colectivos comunitarios, pero la convocatoria está abierta: cualquier entidad puede
proponer actividades, talleres o ferias que fortalezcan la agenda del proyecto.
La hoja de ruta incluye circuitos de salud mental, ferias de emprendimiento verde,
charlas sobre inclusión social, campañas de movilidad sostenible y jornadas de
cultura ciudadana. Todo con un objetivo: convertir la esquina en un referente
regional de sostenibilidad urbana.
“Deseamos que este sea solo el primer punto de una red de espacios urbanos
sostenibles en la región”, concluyó González.
La invitación es directa: comerciantes, estudiantes, instituciones y ciudadanos
pueden sumarse desde ya. La esquina dejará de ser gris para convertirse en un
aula verde al aire libre donde la sostenibilidad se vive, se siente y se construye
colectivamente.