La IA llegó al mercado B2B, el desafío ahora es integrarla a la operación
Written by Jose de Jesus Prieto on 22/06/2026
*Por Javier Marbec, Director Mercado Internacional de TOTVS
La conversación sobre inteligencia artificial en América Latina cambió
rápidamente en los últimos años. Muchas empresas ya experimentan con
asistentes generativos, automatización, análisis de datos o herramientas
basadas en IA en distintas áreas del negocio. Sin embargo, todavía existe una
diferencia importante entre usar la inteligencia artificial de forma puntual y
convertirla efectivamente en ganancias de productividad operacional.
Hoy, el principal desafío de las empresas ya no es acceder a la tecnología. Es
integrarla a la operación de forma consistente, conectando procesos, datos,
personas y toma de decisión. Diversos estudios recientes muestran que América
Latina todavía enfrenta importantes desafíos para avanzar en una
transformación digital más estructural.
CEPAL advierte que la digitalización productiva en la región sigue siendo desigual
y fragmentada, condicionada por factores como infraestructura, capacidades
internas, disponibilidad de datos y coordinación entre políticas productivas y
tecnológicas. El organismo también señala que muchas iniciativas digitales aún
enfrentan problemas de articulación y gobernanza, limitando su impacto sobre
productividad y competitividad.
En la práctica, eso significa que muchas empresas ya comenzaron a incorporar
IA y automatización en áreas específicas, pero todavía enfrentan dificultades
para conectar datos, procesos y toma de decisión de forma integrada. Buena
parte de la adopción tecnológica todavía no logra traducirse plenamente en
resultados concretos de productividad operacional.
Por eso, la próxima etapa de la inteligencia artificial dentro de las empresas
probablemente será menos visible, pero mucho más estratégica: menos
asociada al efecto “viral” de las herramientas generativas y más vinculada a
integración operacional, automatización de flujos, análisis de datos en tiempo
real y capacidad de ejecución.
La discusión empieza a desplazarse desde “qué herramienta usar” hacia “cómo
transformar la productividad”. Y eso exige una base tecnológica más madura. En
América Latina, muchas organizaciones todavía enfrentan desafíos relacionados
con actualización de sistemas de gestión, migración a la nube, organización de
datos y estandarización de procesos. Sin esa estructura, la IA termina
funcionando de forma aislada, limitada a iniciativas departamentales o
experimentos de corto plazo, sin generar una ganancia efectiva para el negocio.
Al mismo tiempo, el BID advierte que América Latina continúa enfrentando
restricciones estructurales vinculadas al bajo crecimiento de la productividad,
incluso en un contexto de resiliencia económica regional.
Por eso, la conversación sobre inteligencia artificial también necesita incorporar
una dimensión humana y operacional. La IA puede acelerar análisis, automatizar
tareas repetitivas y reducir fricciones operativas. Pero la capacidad de
interpretar contexto, conectar áreas, tomar decisiones estratégicas y adaptar
procesos continúa dependiendo de las personas.
Más que reemplazar capacidades humanas, lo que las empresas necesitan es
buscar ampliar su productividad y velocidad de ejecución combinando
inteligencia artificial con inteligencia humana, es decir, conocimiento
operacional, experiencia de negocio y gestión integrada.
En ese contexto, la diferencia competitiva probablemente no estará en quién
adopte primero una herramienta de IA, sino en quién consiga integrarla mejor a
su operación. La próxima ola de inteligencia artificial en América Latina no será
definida solamente por acceso tecnológico. Será definida por capacidad de
ejecución, integración y generación de productividad real.