Vence quien simplifica: por qué la ligereza se convirtió en un valor estratégico en la era de los agentes de IA
Written by Jose de Jesus Prieto on 17/06/2026
Por: Gilson Magalhães, vicepresidente y general manager para América Latina
en Red Hat
La inteligencia artificial agéntica está cambiando nuevamente las reglas del juego
de la TI empresarial. Capaces de interpretar contexto, coordinar flujos y ejecutar
tareas de forma autónoma, los agentes prometen transformar operaciones
enteras. Pero esta nueva fase de la IA también eleva el nivel de exigencia para las
empresas. En la práctica, la ligereza se convirtió en el mayor valor estratégico
para navegar este océano.
Proyecciones de IDC indican que la cantidad de agentes de IA en uso activo
superará los mil millones en todo el mundo para 2029, lo que representa 40 veces
más que en 2025. Habrá agentes integrados en aplicaciones y agentes
independientes, creados y operados por proveedores de nube, software y
servicios, pero también agentes personalizados y diseñados a medida,
optimizados para atender las necesidades específicas de cada empresa.
En medio de esta transición, ajustar el timón en la dirección correcta y con la
velocidad requerida exige reducir la fricción para cambiar de rumbo sin
desmantelar la propia operación. En la era de los agentes, la IA recompensará a
quienes cuenten con una arquitectura limpia, datos confiables, automatización
profunda, gobernanza integrada y personas liberadas para pensar el próximo
paso. Si su empresa quiere volverse más ligera, algunas recomendaciones
pueden facilitar el camino.
Comprende la revolución agéntica
En apenas tres años, la IA generativa alcanzó un 70% de adopción. En solo dos,
la IA agéntica ya llegó al 35%, mientras que otro 44% de las organizaciones
planea implementarla próximamente, según un informe de MIT y BCG. Sin
embargo, aunque la implementación crece de forma acelerada, una investigación
reciente de McKinsey mostró que la mayoría de las organizaciones todavía
enfrenta dificultades para escalar sus pilotos.
En la práctica, para generar resultados, la IA no puede verse como un
experimento aislado: debe formar parte de la transformación empresarial. Los
agentes requieren entornos organizados, datos confiables, gobernanza y procesos
comprensibles. Cuanto más fragmentada esté la empresa, mayor será el riesgo.
Simplifica el portafolio tecnológico
Muchas organizaciones se vuelven lentas porque acumulan complejidad a lo largo
de los años, con herramientas distintas, soluciones desconectadas e integraciones
poco efectivas. En la era de la IA, esa complejidad se vuelve costosa porque los
agentes necesitan operar sobre entornos comprensibles. Si cada sistema tiene
una regla, cada dato tiene una definición y cada proceso exige una excepción
manual, la IA no genera retorno, sólo revela el tamaño del problema.
Simplificar el portafolio tecnológico significa reducir redundancias, estandarizar y
construir una base común para la innovación. Esa es una de las razones por las
que las plataformas abiertas, híbridas y consistentes ganan relevancia. La
propuesta de una base común desde el datacenter hasta la nube y el edge, desde
el desarrollo hasta la operación, y desde la inferencia hasta los agentes, es
permitir que las empresas escalen la IA sin quedar atrapadas en islas
tecnológicas.
Prioriza la hiperautomatización
Si antes la automatización era apenas un proyecto de eficiencia, hoy es una
condición de supervivencia operativa. Los agentes de IA necesitan rieles y guías
para ejecutar sus acciones, y la hiperautomatización aparece como el esfuerzo
coordinado para automatizar procesos de punta a punta. Ayuda a rediseñar la
operación para que el flujo básico funcione con autonomía, las excepciones sean
tratadas con inteligencia y las personas solo intervengan cuando sea necesario.
Sin gobernanza, sin embargo, se convierte en velocidad sin frenos.
En sistemas agénticos, los controles deben implementarse desde el inicio. La
supervisión, el espejo de permisos, los checkpoints humanos y la reversibilidad
deben formar parte de la arquitectura, y la automatización con control es
obligatoria.
Aporta significado a los datos
Los agentes no solo necesitan acceder a los datos, sino también comprender el
significado de esa información. Eso exige estructuras capaces de conectar
información, relaciones y reglas de negocio con consistencia.
Aquí aparecen algunos de los conceptos más importantes de esta nueva era,
como ontologías y capas semánticas. Juntas, estas capacidades permiten que la
IA no solo encuentre datos, sino que comprenda el contexto. Sin ellas, los agentes
de IA pueden responder con fluidez, pero no necesariamente con precisión. Por
eso, la próxima ventaja competitiva no será simplemente tener datos, sino tenerlos
con significado, contexto, gobernanza y capacidad de acción.
Fortalece el capital humano
Uno de los mayores obstáculos para la adopción real de la IA es humano y
organizacional. En este contexto, la automatización es liberadora. Elimina parte
del peso operativo y devuelve a las personas la capacidad de aprender,
experimentar y liderar el cambio. Pero esto exige una visión madura sobre el
trabajo. La IA no debe tratarse como una herramienta para sustituir personas, sino
como una solución de apoyo para redistribuir la capacidad cognitiva.
Un informe de OpenAI observa que surge un valor económico significativo cuando
las empresas traducen las capacidades de IA en casos de uso escalables, y que
las grandes organizaciones que comenzaron a tratar la IA como infraestructura
central y no solo como una herramienta experimental obtienen más éxito. Es decir,
cuando la IA se transforma en infraestructura, la fuerza laboral también necesita
ser rediseñada. La empresa ligera no despide la inteligencia humana; la pone al
mando.
Prepárate para la “Era de la Supervisión”
Con la adopción de la IA agéntica surge una nueva disciplina: supervisar agentes,
flujos, decisiones y riesgos casi en tiempo real. La llamada “Era de la Supervisión”
no significa que los humanos aprobarán manualmente cada micro acción de los
agentes. Significa que la empresa necesitará diseñar niveles de autonomía.
Algunos agentes tendrán acceso solo de lectura, mientras que otros ejecutarán
acciones limitadas.
Este modelo se asemeja a la aviación. Los pilotos no controlan manualmente cada
componente del avión durante el vuelo, sino que los sistemas automáticos operan
dentro de parámetros, con instrumentos, alertas, redundancias e intervención
humana cuando es necesario. Las empresas deberán construir esos mismos
“cockpits” de supervisión para la IA, con elementos como gobernanza, identidad y
permisos, observabilidad, gestión, seguridad y validación de modelos, creando
autonomía responsable.
Evita la fricción
El riesgo competitivo de la IA no es ser superado por una empresa más
innovadora, sino por una organización más ligera, que opera con plataformas
comunes, datos gobernados, procesos automatizados, arquitectura modular,
equipos capacitados y liderazgo con claridad de prioridades. Estas compañías no
corren detrás de cada hype. Preparan sus bases para absorber olas tecnológicas
con velocidad.
En la práctica, volverse ligero exige valentía ejecutiva. Es más fácil comprar una
herramienta más que eliminar diez, y lanzar un piloto de IA en lugar de corregir la
calidad de los datos. Es mucho más simple crear un comité que rediseña
procesos, y hablar de innovación en vez de liberar a las personas del trabajo
repetitivo. Pero la era de la IA tiene un costo. La complejidad que antes era
apenas sinónimo de ineficiencia, ahora se convierte en un impedimento
estratégico para crecer.
Lidera con más estrategia
El liderazgo debe evitar dos extremos: el escepticismo paralizante y el entusiasmo
superficial. La postura correcta es pragmática, con menos fascinación y más
dirección. El liderazgo debe responder preguntas como: “¿qué necesitamos
rediseñar antes de automatizar?”, “¿qué datos son críticos para la toma de
decisiones?” y “¿cómo mediremos valor, riesgo y aprendizaje?”, para garantizar
una base sólida y eficiente. La IA no sustituye la estrategia, pero puede castigar la
ausencia de ella.
La ligereza se convirtió en sinónimo de escala
Durante décadas, la escala estuvo asociada al tamaño. Pero en la era de la IA,
cada vez estará más asociada a la ligereza: menos fricción, menos redundancia,
menos burocracia, menos fragmentación y mayor capacidad de respuesta.
“¿Cómo volverse ligero en la era de la IA?” no es una pregunta tecnológica. Es
una cuestión básica de liderazgo. Volverse ligero es preparar a la organización
para maniobrar, porque cuando la velocidad del mercado pasa a estar definida por
sistemas inteligentes, la empresa pesada no solo pierde tiempo: también pierde
dirección. Y eso puede ser fatal.
Acerca de Red Hat, Inc.
Red Hat es la compañía líder en tecnología de nube híbrida abierta que proporciona una
base confiable, consistente y completa para una innovación transformadora de la TI y las
aplicaciones de IA. Su portafolio de tecnologías de nube, desarrollo, IA, Linux,
automatización y plataforma de aplicaciones hace posible la implementación de cualquier
aplicación en cualquier lugar, desde el centro de datos hasta el edge.
Como proveedor líder mundial de soluciones de software de código abierto empresarial,
Red Hat invierte en ecosistemas y comunidades abiertos para resolver los desafíos de TI
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