Apps con inteligencia artificial: qué información suya están recolectando sin que lo note
Written by Jose de Jesus Prieto on 17/06/2026
La inteligencia artificial (IA) ya no vive solo en chatbots o generadores de imágenes. Hoy está integrada en apps de compras, movilidad, redes sociales, banca, juegos, mapas y estudio. En Colombia, DataReportal reportó 83 millones de conexiones móviles activas a finales de 2025, equivalentes al 155 % de la población, una señal de cuánto depende la vida diaria del celular. En ese ecosistema, cada clic deja rastros que muchas personas entregan sin advertirlo.
“Las aplicaciones móviles con IA no solo recolectan datos básicos, como nombre, correo o teléfono; también, capturan información de comportamiento con un altísimo valor de análisis”, explica Andrés Cardenas Rojas, director del programa virtual de Ingeniería de Sistemas de Areandina, sede Valledupar.
¿Cuáles son esos datos? No solo ubicación, cámara o contactos. Además, tiempo de uso, rutas de navegación, número de clics, búsquedas, frecuencia de interacción, productos consultados, compras realizadas y métodos de pago. Algunas aplicaciones, igualmente, recogen información biométrica a partir de filtros, juegos o retos que usan reconocimiento facial o huella. El usuario suele no verlos como información sensible, aunque a partir de ellos pueden construirse perfiles predictivos muy precisos sobre consumo, nivel socioeconómico, afinidades e incluso estados emocionales.
El segundo problema aparece al aceptar términos y condiciones sin leer. Allí el usuario puede autorizar tratamiento, cruce y transferencia de datos con terceros. “Sin quererlo, o mejor, sin saberlo, entregamos historial de navegación, información financiera, contactos, afinidades y ubicación permanente”, señala Cardenas. El riesgo no se limita al robo de datos: también incluye publicidad altamente segmentada, exposición selectiva a contenidos y perfiles automatizados que pueden influir en decisiones de consumo o acceso a ciertos servicios.
Cómo detectar permisos excesivos y qué hacer
Una regla práctica para sospechar es revisar si el permiso tiene relación real con la función de la app. Si una linterna pide acceso a ubicación, micrófono o contactos, hay motivo para desconfiar. Android recuerda que los usuarios pueden revisar y cambiar permisos desde el “Administrador de permisos”, mientras que Apple permite controlar el rastreo y otros accesos desde “Privacidad y seguridad”.
Desde el punto de vista técnico, dice el docente de Areandina, una aplicación debería regirse por el principio de minimización de datos: solicitar únicamente lo necesario para cumplir su propósito. Si pide accesos permanentes sin explicación operativa clara, o insiste en usar ubicación y micrófono en segundo plano, el usuario debería bloquearlos y reevaluar si realmente necesita esa aplicación.
En Colombia, la Ley 1581 de 2012 protege al titular de los datos y le reconoce derechos concretos: conocer, actualizar y rectificar su información; pedir prueba de la autorización; saber qué uso se le ha dado; revocar el permiso; solicitar supresión del dato y presentar quejas ante la Superintendencia de Industria y Comercio. Aunque la norma nació antes del auge de la IA generativa, sus principios siguen aplicando a sistemas automatizados.
“Hoy no se trata de dejar de usar aplicaciones con inteligencia artificial, sino de desarrollar conciencia digital sobre el alcance real del tratamiento de nuestros datos”, resume Cardenas.
Esa conciencia se traduce en acciones concretas: revisar permisos periódicamente, desactivar ubicación permanente si no es indispensable, activar autenticación en dos pasos, usar contraseñas robustas o gestores de contraseñas y evitar compartir datos biométricos en retos virales si no entiende para qué serán usados.
Asimismo, conviene hacer una limpieza básica del celular cada cierto tiempo: borrar apps que ya no usa, cerrar sesiones en dispositivos compartidos, revisar qué plataformas tienen acceso a fotos, cámara o micrófono y desconfiar de formularios que piden más información de la necesaria. Y, cuando una app deje de ser útil, desinstalarla reduce exposición y permisos olvidados.
Adicionalmente, un filtro útil antes de instalar cualquier aplicación es hacerse tres preguntas: ¿para qué necesita este permiso?, ¿qué pasa si lo niego?, ¿la herramienta puede funcionar igual con un acceso más limitado? Si la respuesta no es clara, lo más prudente es no autorizar de inmediato y revisar alternativas.
“La alfabetización tecnológica ya no es un lujo técnico: se está convirtiendo en una competencia ciudadana básica para usar tecnología de manera ética y segura”, concluye Cardenas.