Veeduría Distrital destaca avances y retos para mejorar la calidad del aire en Bogotá

Written by on 10/06/2026

 

● La entidad presentó un informe sobre la efectividad de las políticas públicas para mejorar
la calidad del aire en la capital.
● El análisis reconoce avances ambientales y oportunidades de mejora en la gestión de la
calidad del aire.
Bogotá, D.C., 9 de junio de 2026.-
La Veeduría Distrital presentó el informe ‘La Gobernanza del Aire y la Efectividad de las
Políticas Públicas en el Distrito Capital’, un análisis sobre el estado de la calidad del aire en
Bogotá y la respuesta institucional frente a uno de los principales retos ambientales y de salud
pública en la ciudad.
El informe fue elaborado a partir de la revisión de normas, instrumentos de planeación,
información técnica especializada y consultas a entidades distritales con competencias en la
materia, con el propósito de evaluar la efectividad de las políticas públicas, identificar avances
y reconocer oportunidades para fortalecer la gobernanza ambiental.
El estudio destaca que Bogotá cuenta actualmente con instrumentos de planificación y política
que han fortalecido la gestión ambiental. Entre ellos se encuentran el Plan Distrital de
Desarrollo 2024-2027 ‘Bogotá Camina Segura’, el Plan Aire 2030, la Política de Acción Climática
de Bogotá y el Plan de Ordenamiento Territorial ‘Bogotá Reverdece 2022-2035’, que
incorporan la calidad del aire como un eje estratégico para la sostenibilidad ambiental, la salud
pública y el desarrollo urbano.
En ese contexto, el informe destaca que la Administración Distrital incorporó el Programa 28:
“Calidad del aire y resiliencia climática” dentro de las metas 2237 y 2242, del Plan Distrital de
Desarrollo 2024-2027, con el propósito de generar estrategias de promoción de la calidad del
aire en puntos críticos de la ciudad, fortalecer el monitoreo y control ambiental, promover
tecnologías limpias y contener el deterioro ambiental.
No obstante, el informe advierte que el material particulado (PM10 y PM2.5), continúa
siendo el principal contaminante atmosférico en Bogotá. Este tipo de material lo componen
partículas microscópicas suspendidas en el aire, clasificadas según su tamaño: PM10 (De
hasta 10 micrómetros como polvo de construcción y demolición, tierra levantada por el viento
o el tráfico, arena de vías sin pavimentar, entre otros) y, PM2.5 (De hasta 2,5 micrómetros
como humo de vehículos diésel y de gasolina, emisiones industriales, humo de cigarrillo, entre
otros).

Al respecto, mayores afectaciones se registran principalmente en el suroccidente, occidente y

sur de la ciudad, especialmente en las zonas monitoreadas por las estaciones Carvajal-
Sevillana, Móvil Fontibón, Kennedy y Tunal.

El informe señala que la contaminación atmosférica no se distribuye de manera homogénea
en la ciudad, sino que se concentra en territorios con alta presencia de tráfico pesado,
actividad industrial, vías sin pavimentar y condiciones de vulnerabilidad social. En este
contexto, localidades como Ciudad Bolívar, Kennedy y Bosa presentan mayores niveles de
exposición a contaminantes y menores capacidades de respuesta frente a sus impactos.
El documento también destaca la importancia de los sistemas de monitoreo ambiental con los
que cuenta la ciudad. Bogotá dispone de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire, que opera
con 19 estaciones fijas; el Índice Bogotano de Calidad del Aire y Riesgo en Salud (IBOCA),
que informa a la ciudadanía sobre los niveles de contaminación en tiempo real; y del Sistema
de Alertas Tempranas SATAB-Aire, que coordina la respuesta institucional frente a episodios
críticos de contaminación. Asimismo, resalta la Red Colaborativa de Microsensores,
conformada por 49 equipos instalados en colegios, jardines y centros comunitarios para
fortalecer el monitoreo participativo.
Entre los avances identificados se encuentra la transformación progresiva del sistema de
transporte público hacia tecnologías limpias. Con corte al 30 de abril de 2025, el 37 % de la
flota del SITP y TransMilenio opera con tecnologías limpias o de bajas emisiones, de un total
de 10.516 buses.
Asimismo, el informe reconoce experiencias innovadoras como la Zona Urbanas por un Mejor
Aire (ZUMA) Bosa – Apogeo, enfocada en la gestión ambiental participativa en zonas de alta
vulnerabilidad, que ha contribuido al mejoramiento en la calidad del aire a través de la
coordinación intersectorial de entidades distritales como la Secretaría Distrital de Ambiente, la
Secretaría Distrital de Salud, la Secretaría Distrital de Movilidad y las algunas Alcaldías Locales,
ubicadas en puntos críticos de calidad del aire en la ciudad.
Para la Veedora Distrital, Adriana Herrera Beltrán, los resultados muestran que la ciudad ha
avanzado en la consolidación de instrumentos de gestión ambiental y en la incorporación de
tecnologías más limpias, pero también evidencian la necesidad de fortalecer aún más la
coordinación institucional y los espacios de participación ciudadana.
“La calidad del aire es una responsabilidad compartida. Este informe evidencia avances
importantes en materia de monitoreo, movilidad sostenible y planificación ambiental, pero
también identifica desafíos que requieren una acción coordinada entre entidades, sectores
productivos y ciudadanía”, señaló la Veedora Distrital.

La evaluación identificó algunos factores que limitan la implementación de las políticas
públicas, entre ellos las dificultades en las asignaciones presupuestales y en los procesos
contractuales para la adquisición y el mantenimiento de equipos de monitoreo, las dificultades
en el control sobre las fuentes móviles contaminantes y la baja participación ciudadana en
espacios especializados de seguimiento ambiental.
Como resultado del análisis, la Veeduría Distrital formuló recomendaciones orientadas a
fortalecer la gobernanza del aire en Bogotá. Entre ellas se destacan el fortalecimiento de los
protocolos de interoperabilidad de datos entre entidades distritales, la ampliación de los
espacios de participación ciudadana con enfoque territorial, especialmente en las zonas con
mayores niveles de exposición a contaminantes, y la incorporación de tecnologías emergentes
como inteligencia artificial, drones y monitoreo satelital para optimizar la gestión ambiental.
Por último, la Veedora Distrital reiteró la necesidad de lograr “más articulación institucional,
participación ciudadana y rendición de cuentas para avanzar hacia una mejor calidad del aire
y garantizar el derecho de las personas a un ambiente sano”.


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