¡Quiero dejar grabado y por lo alto mi apellido, el único en el Ejército: TATES.
Written by Jose de Jesus Prieto on 26/05/2026
Historia de vida Cadete TATES
¿Nombre completo? Mi nombre completo es Daniel Alcibar Tates Castillo.
¿Quién es Daniel? Yo tengo veinticuatro años, nací en el municipio de Nariño, Cuaspud Carlosama, un pueblito ubicado en Nariño, cerca de Ipiales. Ahí fue donde yo nací y me crie cierta parte de mi infancia con mi familia, mi familia pues es campesina por parte de mi papá.
Después de los seis años salimos para la ciudad de Medellín y yo me crie ya con mi papá y mi mamá, ahí ya mi papá pues es militar y pues lo fuimos a acompañar en todo su trabajo y pues con mi mamá también estuvimos acompañándolo a él, ahí fue donde me terminé de criar, ahí es donde hice mi bachillerato y toda mi carrera tanto primaria como secundaria y ya me gradué como bachillero académico. Después tomé la decisión de ser su oficial, lo hablé con mi papá cuando tenía quince años antes de salir de once y le dije que yo quería pertenecer a las fuerzas militares, que me gustaba mucho. Entonces yo decidí de comprar la carpeta con mi familia y pues mi papá me encaminó, ya que él tenía esa experiencia, ese bagaje, ya que él es también su oficial.
Al cumplir los 16 años, 16 años y medio, gracias a Dios pasé a la Escuela Militar de Suboficiales y ahí inició pues mi carrera como su oficial durante dos años, la formación, donde pues fui alumno, fui dragoneante, mi primer grado que fue dragoneante, hice mi especialidad, elegí el arma de caballería, esa fue mi primer arma, después me gradué convocado tercero, fue un orgullo muy grande para mi familia haber pues terminado mi primera carrera, me gradué como tecnólogo en ciencias militares y tecnólogo en criminalística de campo. Después de eso salí trasladado para una nueva unidad destinada pues por el ejército.
¿Qué te motivó a dar el paso de su oficial a que ingresaras a la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova? Pues por primero mirar la disciplina que tenían los oficiales, al momento de yo llegar a mi primera unidad, veía como que el imagen que ellos tenían y yo dije hoy se ven bien, entonces pues yo empecé a hablar con mi papá, yo le dije papá la verdad yo quiero ser oficial, me gusta y mi papá pues se sentía orgulloso de mí, me dijo listo mijo, yo lo apoyo como usted quiera y aún seguía joven, tenía 19 años y aún pues me podía incorporar a las filas común y corriente, pues yo pedí permiso al comandante de batallón para que me dejara hacer mi incorporación normal como oficial de carrera de cuatro años, entonces el comandante de batallón me autorizó pues por mi buen comportamiento y por diferentes actitudes que mostré en mi unidad, me dio la autorización y fui escalando por la ramera de la su oficialidad, me apoyé para todos los permisos, le contó a los sargentos mayores, me colaboran a hablar con los señores, coroneles, coroneles, para llegar a los comandantes de brigada y división, los cuales ya me dieron la autorización y pues eso era un orgullo muy grande para mí y tanto para mí como para mi familia, ver que mi papá fue su oficial y el hijo también y ver que se quiere superar pues la verdad era un orgullo muy grande.
¿Cómo ha sido el cambio de asumir nuevamente un proceso de formación académica y militar después de haber servido durante dos años como suboficial? Bueno, es bueno porque es para terminar de complementarse uno, uno ya trae como un cierto conocimiento, como un bagaje por así decirlo, no completo y uno acá puede reforzar esos vacíos que uno tiene, tanto como en la instrucción militar, en lo teórico y pues uno puede ir complementando y pues ir reforzando todo esto. También fue un proceso, podría decirse complicado de ser usted comandante a otra vez pasar a ser alumno y volver a adaptarse, a decir que ordena como orden y orden cumplía, sabiendo que usted ya era como ese comandante, como que a órdenes, como el que ya organiza todo, pero pues eso se asume, eso es netamente el ejército, hay que adaptarse.
¿Cuál ha sido el mayor reto al iniciar este curso de cuatro años como oficial? Mi mayor reto ha sido adaptarme otra vez a la vida de ser alumno, porque pues uno ya sale con otra mentalidad, uno viene con otra mentalidad de por fuera y otra vez venirse a estudiar durante cuatro años, iniciar una carrera profesional,
es iniciar otra vez con el tema de estudios, iniciar otra vez que compre libros, compre computador, las materias y uno que ya había salido como de ese ámbito, entonces por ejemplo que uno estaba en la base y uno solo era hacer tareas tácticas, que vaya a hacer por ejemplo reconocimientos, esté pendiente de la población civil, otra vez enfocarse en lo que es materias, cuadernos, docentes, fue complejo.
¿Qué te inspira? Mi familia, mi papá, principalmente mi papá, porque él es la razón de estar acá en la escuela militar, superar y superarme, porque pues él se siente orgulloso de que yo haya sido su oficial, pero la verdad cuando yo le dije que quería ser oficial, se le brotaron los ojos y me dijo, hijo yo lo apoyo, yo lo apoyo, yo quiero que usted sea alguien más que yo, y él fue el que me está en este momento apoyando en esta carrera, para que yo sea oficial.
¿Cuál es tu mayor sueño? Mi mayor sueño es alcanzar el máximo grado, ser general y marcar ese apellido que creo que es único en el ejército, Tates, porque sólo hay dos Tates en el ejército, mi primero Tates que es mi papá, que se retiró hace cinco años y creo que mi apellido, el cadete Tates, no hay más Tates en el ejército, entonces sería como marcar ese apellido como brigadier general.
¿Cómo ves que la escuela militar de cadetes le puede ayudar a hacer cambios y hacer cosas para Colombia? Pues los cambios que puede hacer la escuela militar de cadetes es como la formación que nos da a nosotros, porque es una formación integral que puede ayudar de manera a la población colombiana, ya que nos forman de manera íntegra, de tener como ese tacto, de tener ese tacto con la población, saber qué tomar decisiones, qué podemos hacer en cierto momento de, por ejemplo, emergencia, siempre pensar con cabeza fría y pues de esa manera ayudar a la población colombiana.
¿De qué se siente orgulloso? De estar acá en la escuela, porque no cualquier persona está en la escuela militar de cadetes general José María Córdoba, esto la verdad es una oportunidad, una entre mil, uno ve todas esas personas que quieren ingresar y se presentaron conmigo, se presentaron por ejemplo 1,200 y saber que sólo pasamos 210 personas y ver toda esa gente que quedó en el
camino, por ejemplo, ver todos sus compañeros con los que hicimos proceso y no pasaron, entonces uno dice, me siento orgulloso de estar acá y lo logré.
¿Qué mensaje le darías a otros militares que sueñan con avanzar profesionalmente dentro de la institución? Que las limitaciones se las pone uno, uno es el encargado de ponerse las limitaciones, si usted quiere superarse, usted lo hace, uno tiene mucho tiempo, a veces ocio o vacío en las diferentes unidades o trabajos que uno tiene y uno puede aprovechar esos pequeños momentos para hacer diferentes cosas, por ejemplo, yo mientras estaba en la unidad, yo hice un diplomado en gestión ambiental, el cual pues estaba en la base y lo hacía en un momentico, me quedaba tiempo y lo hacía, entonces uno puede ir adquiriendo como esos pequeños estudios o puede uno también inscribirse en diferentes universidades a nivel de distancia, de virtualidad, uno puede ir haciendo y uno puede programar esas clases y uno puede ir saliendo adelante y así mismo pues uno puede irse programando.
¿Algún mensaje para los jóvenes que se quieran incorporar al ejército? Que esta es la mejor opción que ellos pueden tomar, como vocación, esta es una carrera que uno siente y quiere con los huesos, porque esto es, portar el uniforme la verdad es un orgullo, ponerse las botas cada mañana, ponerse esa segunda piel que uno dice, trotar, animar, correr, todas esas son cosas que a ustedes los llenan de como que emoción, como de orgullo pues estar día a día acá y uno se va enamorando de todos esos pequeños detalles, los invito a que se incorporen y sigan adelante con todos sus sueños, que no se desanimen.