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“Girl T. Rex” es una canción que, sostenida por un funk que invita a bailar, narra las peripecias de una muchacha en la ciudad de Buenos Aires de hoy.
En “Shine”, ya no se cuenta tanto la ciudad, sino el mundo de hoy, con aires al Lennon producido por Phil Spector, trabajada con la crudeza de los años 70’.
“Nuestro templo” es un reggae auspicioso, donde también se relata el lugar donde vivimos y cómo lo vivimos. Del mismo modo, es una expresión de deseo sobre cómo querer vivir de acá en adelante. Dice: ‘Mira esos dos pibes que se besan lento entre la arena y la sal, hoy el mundo es una hoguera inmensa de vacío y soledad, estamos olvidándonos de amar’.
Con “Prueba de amor”, se abre un portal cuántico entre los Capuletos y Montescos, en la Verona de 1500 y se traslada a Rosario de hoy. Un registro ambicioso, en términos de tragedia amorosa.
“Río Místico” atraviesa el proceso de una persona que debe tomar decisiones para no volver atrás y no depender de nadie. De cómo surcar esa fina galería donde si no te ayudás vos mismo, nadie lo va a hacer.
En tanto que “Las fuerzas armadas del amor” es una oda a la amistad, atravesada por el relato en primera persona del accidente en Madrid que sufrió Fito y del que pudo salir adelante en compañía de sus fuerzas armadas del amor.
En “Planeta azul” se plantea uno de los momentos más climáticos del disco. Esta canción tiene características de epopeya, la de los ‘bravos amantes, que piensan llegar hasta el fin’.
Esa atmósfera de narrativa épica se sostiene tanto en “La esquina del sol”, donde la redención o evaluación del pasado, presente y futuro, se avecina con un deseo esperanzador: cruzarse en la esquina del sol y ser felices.
En “El honor de los lobos”, la retrospectiva de vida ordena, pone las cosas en su lugar, le imprime carácter que atravesó muchas experiencias de vida, sin dañar la esencia que se trae desde niños: resistir, pelear por vivir, como el honor de los lobos.
“Universo” es una canción dedicada a Pablo Milanés. La melodía está inspirada en su obra y tiene pensada su figura en la cosmogonía universal y dentro del caos, contribuyendo con su grano de arena.
Como apertura y cierre del lado A del vinilo y un cierre total al final del lado B, se encuentran tres piezas instrumentales con Fito solo al piano. Cada una termina con la palabra Háblame. En algún punto, estos Háblame y esa maravillosa música que, paradójicamente, se siente en silencio reflejan ese período de recuperación física y espiritual que Fito tuvo que atravesar y que concluyó con Shine.
Más información en el sitio web o en las redes sociales de Fito Páez.
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