La conexión Teherán-Bogotá: por qué las elecciones en Colombia constituyen uno de los acontecimientos más relevantes para el comercio en América Latina en los últimos años
Written by Jose de Jesus Prieto on 23/05/2026
Por Tiago Lacerda, analista de mercado de AXI
Colombia se encuentra en una encrucijada de fuerzas inusuales, y los mercados ya han
comenzado a reaccionar.
Las elecciones presidenciales de 2026 generan precisamente el tipo de incertidumbre
política capaz de revalorizar los activos. Sin embargo, este no es un fenómeno
exclusivamente interno. El contexto global -marcado por la escalada arancelaria, el
renovado debate sobre el estatus del dólar estadounidense como moneda de reserva y
las crecientes tensiones geopolíticas en Oriente Medio- amplifica cada señal interna.
Para los operadores que comprenden esta dinámica, Colombia representa una de las
oportunidades más relevantes que Latinoamérica ha ofrecido en los últimos años.
Fundamentos macroeconómicos
La próxima administración heredará un nivel de credibilidad institucional que pocos
países de la región son capaces de mantener: un régimen de tipo de cambio flotante,
un banco central independiente y una estructura de exportación basada en materias
primas -en particular el petróleo- que genera tanto ingresos fiscales como una entrada
constante de divisas.
Es precisamente en este punto donde el panorama global se conecta directamente con
la realidad interna de Colombia.
La marcada sensibilidad del peso colombiano a los precios del petróleo implica que la
dinámica energética global —incluidos acontecimientos geopolíticos lejanos—
influye directamente en el país. Ante el aumento de las tensiones entre Estados Unidos
e Irán, sumado a la continua presión sobre las exportaciones iraníes, el riesgo de
interrupciones en el suministro global sigue siendo significativo.
La volatilidad del crudo Brent impacta directamente en las proyecciones fiscales de
Colombia y, en consecuencia, en el comportamiento del par USD/COP.
Ignorar esta conexión entre Teherán y Bogotá significa pasar por alto una variable
fundamental en la modelización macroeconómica.
Impacto electoral en los mercados
El panorama electoral añade una segunda capa de incertidumbre y, al mismo tiempo,
de oportunidad.
Los diferentes enfoques políticos hacia sectores estratégicos como el petróleo, la
minería y la inversión extranjera directa pueden generar trayectorias
significativamente divergentes para el peso colombiano, el mercado bursátil local y la
prima de riesgo del país.
Un gobierno que demuestra continuidad institucional y apertura al capital
internacional tiende a favorecer la estabilidad cambiaria y a fortalecer la confianza en
los activos colombianos. Por el contrario, un enfoque más intervencionista,
especialmente hacia las industrias extractivas, podría provocar una revalorización
significativa de estos activos.
Ninguno de los dos escenarios es determinista. Y es precisamente esta incertidumbre
la que otorga una ventaja competitiva a los operadores preparados, en contraposición a
los reactivos.
El par USD/COP sigue siendo el principal indicador del riesgo macroeconómico de
Colombia, ofreciendo liquidez y apalancamiento a quienes interpretan correctamente
las señales políticas. Los instrumentos vinculados al petróleo incorporan, además, la
prima de riesgo geopolítico global. Mientras tanto, el mercado de valores colombiano
tiende a reflejar el riesgo político con mayor rapidez que otros mercados emergentes,
creando oportunidades para operar antes de que se establezca el consenso.
La importancia de la infraestructura bursátil
Las mismas condiciones que generan oportunidades también amplifican los riesgos, y
no solo los más evidentes.
Los ciclos electorales en América Latina muestran un patrón recurrente: un fuerte
aumento de la participación de los inversores minoristas, un flujo de noticias más
intenso, la especulación política dominando el panorama informativo y una mayor
volatilidad de las divisas. Este comportamiento se observó claramente en los recientes
acontecimientos en Brasil (2022) y México (2024), y hay pocos motivos para creer
que Colombia seguirá un camino diferente.
En este contexto, la calidad de la infraestructura de negociación deja de ser secundaria
y se convierte en un factor crítico. La velocidad de ejecución es decisiva durante los
movimientos bruscos del USD/COP impulsados por las noticias electorales.
La transparencia de los precios se vuelve esencial durante los periodos de ampliación
de los diferenciales. Las herramientas de gestión de riesgos son indispensables cuando
el tamaño de la posición determina la diferencia entre aprovechar una tendencia o
incurrir en pérdidas significativas.
Además, los periodos de mayor volatilidad y mayor participación minorista tienden a
atraer plataformas oportunistas y servicios de señales fraudulentos. La capacidad de
distinguir entornos regulados y transparentes de ofertas de baja credibilidad es, en sí
misma, una ventaja estratégica.
La temporada electoral en Colombia será intensa, ruidosa y potencialmente
desconcertante, lo que favorecerá a quienes estén debidamente preparados antes de
que los titulares comiencen a influir en el mercado.