Uso de IA en Colombia: el 92% la emplea, pero el criterio es humano
Written by Jose de Jesus Prieto on 14/04/2026
● Con el uso de la inteligencia artificial y la precisión y velocidad a la hora de
ejecutar tareas para aumentar la productividad, queda sobre la mesa la
diferencia entre hacer algo correctamente y hacerlo con criterio, uno de los
puntos flacos de esta herramienta.
● El Dr. Walter Andrés Ortiz Vargas, coordinador de la Maestría Oficial en
Inteligencia Artificial de la Universidad Internacional de Valencia – VIU,
perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y
Universidades, analiza por qué la IA sigue necesitando del juicio humano para
interpretar resultados, evaluar consecuencias y tomar decisiones responsables.
Colombia, abril de 2026 — Las empresas han apostado por implementar con mayor
disposición la inteligencia artificial para acelerar sus operaciones. En Colombia, la
adopción, según EY Work Reimagined, ha alcanzado un 92% entre los trabajadores
que declaran usar la IA en su trabajo; un 34% de ellos la usan diariamente.
Esto es positivo en cuanto a la apertura a usar estas herramientas, pero su uso
expandido debe contemplar el modo como se implementa. ¿Qué ocurre cuando una
máquina ejecuta una tarea correctamente desde el punto de vista técnico, pero el
resultado no es el más adecuado en términos humanos?
Según explica el Dr. Walter Andrés Ortiz Vargas, la diferencia radica en el criterio, que
es algo que las máquinas aún no poseen, porque mientras que los sistemas de IA
están diseñados para seguir instrucciones, detectar patrones y optimizar procesos a
partir de grandes volúmenes de datos, el criterio implica comprender el contexto y
evaluar las implicaciones de cada resultado.
«Por eso el rol humano es clave», advierte el experto de VIU. «Somos quienes damos
significado a lo que hace la IA, decidimos qué es lo importante, qué límites poner y
cuándo un resultado es útil o cuándo puede ser problemático. La IA ejecuta; el criterio
lo ponemos nosotros».
El criterio humano puede considerarse, entonces, el elemento que determina si la IA
se convierte en una herramienta que potencia capacidades o simplemente en un
sistema que reproduce errores a gran escala.
Los sistemas de Inteligencia Artificial aprenden a partir de ejemplos y patrones
presentes en los datos con los que fueron entrenados, pero esto no significa que
comprendan el propósito final de las decisiones que generan. Si el juicio humano que
supervisa estos sistemas es insuficiente, los resultados pueden ser técnicamente
convincentes, pero incorrectos o incluso problemáticos.
Para las organizaciones, la falta de criterio y de supervisión en la incorporación de la
IA puede detonar riesgos concretos entre los que se encuentran:
● Errores masivos: un fallo en un algoritmo no afecta a una persona, sino a
miles. Su impacto se multiplica.
● Sesgos no detectados: los sistemas pueden reproducir discriminaciones
presentes en los datos sin que exista una intención explícita.
● Decisiones sin contexto: un modelo no sabe si ha cambiado una ley, si existe
una situación social excepcional o si el entorno ha variado.
● Pérdida de pensamiento crítico: delegar todas las decisiones a la IA puede
reducir la capacidad de las organizaciones para cuestionar resultados.
● Exceso de confianza: la aparente seguridad con la que los algoritmos
presentan sus respuestas puede llevar a aceptarlas sin la revisión necesaria.
Ante la pregunta de si la IA podría ser capaz, algún día, de desarrollar algo parecido al
criterio humano, el experto de VIU analiza que, aunque los modelos avanzan
rápidamente en su capacidad para razonar, explicar resultados o tomar decisiones
cada vez más complejas, existe una diferencia fundamental entre procesar información
y ejercer juicio.
«Podrá imitarlo mejor, eso seguro», agrega el Dr. Walter Andrés Ortiz. «Cada vez
veremos modelos que razonan, explican y toman decisiones con más sofisticación.
Pero el criterio en sentido humano, ese que combina conocimiento, experiencia,
valores, responsabilidad y sensibilidad, es algo que no se aprende solo con datos. Los
humanos vivimos las consecuencias de nuestras decisiones, una máquina no».
La Universidad Internacional de Valencia-VIU es una de las principales universidades online del mundo hispanohablante,
reconocida por el Ministerio de Universidades de España y miembro de CRUE Universidades Españolas. En su más de
década y media de historia, han pasado por sus aulas virtuales más de 80.000 estudiantes. Actualmente VIU cuenta con
28.980 estudiantes en 108 países, un claustro de más de 970 docentes (de los cuales 628 son doctores) y tiene más de
15.000 convenios firmados con empresas, organizaciones e instituciones de todos los sectores. VIU cuenta con una oferta
formativa compuesta por grados, másteres, doctorados y cursos de experto, alineados con la realidad laboral y social e
impartidos a través de clases online en directo, que quedan grabadas y pueden ser consultadas 24/7. Esto, combinado con
un sistema de acompañamiento constante y un acceso multidispositivo, permite al estudiante vivir la experiencia
universitaria donde y cuando quiera. La calidad de la enseñanza de VIU ha sido distinguida y certificada por organismos
internacionales como EFQM, QS World University Rankings, Fundación Conocimiento y Desarrollo, o el U-Ranking
Fundación BBVA, que la distinguió como la universidad online con más alta tasa en inserción laboral de España. Su
sistema de Garantía Interna de Calidad está establecido según los principios expuestos en el Programa AUDIT de ANECA,
que están alineados con los criterios y directrices del Espacio Europeo de Educación Superior.
La Universidad Internacional de Valencia (VIU) forma parte de Planeta Formación y Universidades, la red internacional de
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Norte de África, Estados Unidos y Colombia. Cada año más de 160.000 estudiantes procedentes de 100 nacionalidades
distintas, se forman a través de sus escuelas de negocios, universidades, escuelas superiores especializadas y centros de
formación profesional.