La trampa del 2,3%: Por qué el crecimiento de la región es insuficiente para transformar su economía

Written by on 17/03/2026

 

● América Latina inicia el 2026 bajo la sombra de un crecimiento proyectado del
2,3%, una cifra que, aunque aleja el fantasma de la crisis inmediata, condena a
la región a un estancamiento frente a la velocidad de Asia y África. Según
expertos de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), el reto no es solo
crecer, sino evitar que la disciplina fiscal y el bajo dinamismo terminen por
profundizar la brecha social y la informalidad laboral.
Colombia, marzo de 2026 — Latinoamérica comienza 2026 con una economía que
crece a un ritmo insuficiente para cerrar brechas históricas. Según las estimaciones
del Banco Mundial, la región crecería alrededor de un 2,3%, una cifra inferior al
promedio mundial y muy lejos del dinamismo que mostrarían Asia-Pacífico o África
subsahariana, con tasas entre el 4% y el 6%.
Aunque no implica una crisis inmediata, sí es una pérdida de peso relativo a la
economía global. La región avanza más lento que el resto del mundo. Se amplía la
distancia con economías que están siendo más dinámicas. Se reduce la capacidad de
incidencia económica y geopolítica.
Y puede que parezca un problema a gran escala, pero tiene implicaciones en la vida
cotidiana de los habitantes de la región, porque menos crecimiento se traduce en
menor creación de empleo formal y servicios públicos condicionados por restricciones
fiscales.
«La vida cotidiana no empeora de forma abrupta, pero se consolida una sensación de
estancamiento prolongado, donde las oportunidades dependen más del esfuerzo
individual que del contexto económico general», explica Ignacio De Angelis,
vicedecano y docente de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la
Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación
superior Planeta Formación y Universidades.
Ahora atravesamos un momento donde la disciplina fiscal es uno de los ejes de la
política económica. Un crecimiento bajo como el proyectado por el Banco Mundial
refuerza una dinámica de parálisis, creando una percepción de inmovilidad que
impacta en expectativas, consumo, inversión y cohesión social.
Pero siempre hay oportunidades. Según subraya el experto de VIU, existen sectores
con potencial de crecimiento, como el de la energía, minerales críticos, agroindustria,
servicios basados en conocimiento y transmisión verde, que se ven beneficiadas por
demandas globales.
Sin embargo, su impacto real dependerá de la capacidad de los países para evitar
modelos extractivos aislados y promover encadenamientos productivos, transferencia
tecnológica y mayor valor agregado local.

El principal riesgo, advierte De Angelis, es normalizar el bajo crecimiento mientras el
mundo se mueve con tal rapidez, porque profundiza la informalidad, limita la inversión
tanto en grandes proyectos como en pequeñas y medianas industrias, tensiona las
finanzas públicas y refuerza el dilema entre disciplina fiscal y legitimidad social.
«El rezago relativo frente a otras regiones alimenta frustración social y reduce la
capacidad de los Estados para sostener políticas de largo plazo», señala el vocero de
VIU. «La región enfrenta el riesgo de quedar atrapada en un equilibrio de bajo
crecimiento, con economías que funcionan pero no transforman».
Por eso se deben aprovechar las oportunidades que llegue a ofrecer el contexto
internacional. Y los gobiernos deben estar muy atentos a ellas. La reconfiguración del
comercio global, marcada por tensiones geopolíticas y por la reorganización de
cadenas de suministro en torno a círculos de confianza, obliga a una diplomacia
económica más activa.
Para América Latina, esto implica diversificar vínculos más allá de los socios
tradicionales y fortalecer relaciones con la Unión Europea, India y Asia-Pacífico, que
hoy es el principal centro dinámico de la economía mundial.

La Universidad Internacional de Valencia-VIU es una de las principales universidades online del mundo hispanohablante,
reconocida por el Ministerio de Universidades de España y miembro de CRUE Universidades Españolas. En su más de
década y media de historia, han pasado por sus aulas virtuales más de 80.000 estudiantes. Actualmente VIU cuenta con
28.980 estudiantes en 108 países, un claustro de más de 970 docentes (de los cuales 628 son doctores) y tiene más de
15.000 convenios firmados con empresas, organizaciones e instituciones de todos los sectores. VIU cuenta con una oferta
formativa compuesta por grados, másteres, doctorados y cursos de experto, alineados con la realidad laboral y social e
impartidos a través de clases online en directo, que quedan grabadas y pueden ser consultadas 24/7. Esto, combinado con
un sistema de acompañamiento constante y un acceso multidispositivo, permite al estudiante vivir la experiencia
universitaria donde y cuando quiera. La calidad de la enseñanza de VIU ha sido distinguida y certificada por organismos
internacionales como EFQM, QS World University Rankings, Fundación Conocimiento y Desarrollo, o el U-Ranking
Fundación BBVA, que la distinguió como la universidad online con más alta tasa en inserción laboral de España. Su
sistema de Garantía Interna de Calidad está establecido según los principios expuestos en el Programa AUDIT de ANECA,
que están alineados con los criterios y directrices del Espacio Europeo de Educación Superior.
La Universidad Internacional de Valencia (VIU) forma parte de Planeta Formación y Universidades, la red internacional de
educación superior de Grupo Planeta. Cuenta con veintidós instituciones educativas en España, Andorra, Francia, Italia,
Norte de África, Estados Unidos y Colombia. Cada año más de 160.000 estudiantes procedentes de 100 nacionalidades
distintas, se forman a través de sus escuelas de negocios, universidades, escuelas superiores especializadas y centros de
formación profesional.


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