Desayunos indulgentes: el auge del boujee breakfast y la nueva forma de empezar bonito el día

Written by on 24/02/2026

Bogotá, 24 de febrero de 2026. El desayuno dejó de ser una comida funcional para
convertirse en un ritual de disfrute, conexión y bienestar. En los últimos años el llamado
boujee breakfast, desayunos indulgentes, estéticos y conscientes, se ha consolidado como una
tendencia que responde a una necesidad profunda: empezar el día con intención, placer y
presencia.
Este fenómeno, impulsado por redes sociales, cambios en los hábitos de consumo y una
mayor valoración del autocuidado, va más allá de lo visual. Se trata de tomarse el tiempo para
saborear, compartir la mesa, elegir ingredientes de calidad y transformar la primera comida
del día en una experiencia significativa.
En este contexto, Luker se conecta de manera natural con esta tendencia a través de su
iniciativa “Empezar Bonito el Día”, una invitación a reconectar con pequeños rituales
cotidianos que impactan positivamente el bienestar emocional y físico. Desde una taza de
chocolate o café preparada con conciencia hasta un desayuno compartido en familia, Luker
propone volver a lo esencial: el placer consciente de empezar bien.
“Hoy entendemos que el desayuno no solo nutre el cuerpo, también impacta directamente
cómo nos sentimos, pensamos y nos relacionamos con el mundo desde la mañana. Esta
noción está en el corazón de nuestra iniciativa Empezar Bonito el Día, hacer del desayuno un
ritual que nutra el bienestar integral”, afirma Camila Peña, jefe de marca de Luker.
Diversos estudios en neurociencia y bienestar señalan que los rituales matutinos influyen
directamente en el estado de ánimo, la regulación del estrés y la toma de decisiones a lo largo
del día. Incorporar momentos de pausa, gratitud y disfrute desde la mañana puede mejorar la
percepción de bienestar general y fortalecer los vínculos familiares.
El boujee breakfast al final no se trata de exceso, sino de intención. De elegir ingredientes que
gusten, de servir con cuidado, de sentarse a la mesa sin afán y permitirse disfrutar.

Un desayuno indulgente puede empezar con gestos simples como una taza de chocolate
caliente y espumosa preparada con calma o un café con sabor intenso y acaramelado, frutas
frescas combinadas con pan o arepa, huevos hechos en casa, una mesa compartida y el
teléfono a un lado. También puede incluir detalles que transforman lo cotidiano en especial
como buena iluminación, música suave, la vajilla favorita y la forma en la que se presentan
los alimentos, ya que colores, aromas y presentaciones cuidadas estimulan los sentidos y
generan emociones positivas. Servir el desayuno con una forma especial, un chocolate
espumoso, un café caliente, una fruta bien dispuesta o un plato que nos guste, convierte ese
momento, aunque sea breve, en una experiencia para estar verdaderamente presentes.
Empezar Bonito el Día invita precisamente a convertir el desayuno en un ritual de bienestar
accesible, donde el placer, la conexión y el sabor se encuentren desde la mañana. Porque no
hace falta que el desayuno sea perfecto ni sofisticado; basta con que sea consciente,
compartido y hecho con intención.


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