Empresas en Colombia apuestan por estas 5 competencias para sostener su competitividad
Written by Jose de Jesus Prieto on 05/02/2026
● Según The Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, el 69% de las empresas prioriza el
pensamiento analítico, el 67% la resiliencia y adaptabilidad y el 61% el liderazgo con influencia social,
evidenciando que las competencias humanas y cognitivas son hoy claves para la competitividad de los
equipos.
● Más allá del conocimiento técnico, competencias como el pensamiento crítico, la adaptabilidad y la
inteligencia emocional se han convertido en activos estratégicos para que las empresas construyan
equipos competitivos en entornos de cambio constante.
Colombia, febrero de 2026 — En un entorno empresarial marcado por la incertidumbre, la
automatización y el cambio constante, el conocimiento técnico ya no es suficiente para sostener la
competitividad de los equipos. Hoy, las organizaciones más sólidas no son necesariamente las que
acumulan más expertos, sino las que desarrollan personas capaces de pensar críticamente,
adaptarse, comunicarse con claridad y tomar decisiones informadas en contextos complejos.
Desde BIU University, los expertos coinciden en que “las habilidades técnicas siguen siendo
necesarias, pero ya no son suficientes, la ventaja competitiva real está en cómo las personas
piensan, se comunican, gestionan la presión y colaboran en escenarios cambiantes”. Esta visión está
alineada con el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, que identifica al
pensamiento analítico como la competencia más demandada por las empresas (69%), seguida de la
resiliencia, flexibilidad y agilidad (67%) y el liderazgo con influencia social (61%).
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1) Pensamiento crítico: decidir mejor en medio de la complejidad
Las empresas enfrentan problemas cada vez menos lineales y con múltiples variables en juego. En
este contexto, el pensamiento crítico permite cuestionar supuestos, analizar información con rigor y
evitar decisiones impulsivas o basadas únicamente en la intuición. Los equipos que desarrollan esta
competencia son más capaces de evaluar riesgos, anticipar escenarios y proponer soluciones con
impacto real. Para los expertos de BIU University, “las organizaciones que no desarrollan esta
competencia corren el riesgo de reaccionar tarde o mal frente al cambio, incluso cuando cuentan con
buena información”.
2) Adaptabilidad y aprendizaje continuo: la nueva estabilidad
El cambio dejó de ser un evento excepcional para convertirse en una condición permanente. La
capacidad de aprender, desaprender y volver a aprender es hoy una de las competencias más
valoradas en cualquier rol. Equipos adaptables no solo responden mejor a la transformación digital o
a cambios del mercado, sino que también reducen fricción interna, gestionan mejor la incertidumbre y
mantienen su productividad en contextos de transición.
3) Comunicación estratégica: alinear, influir y colaborar
En organizaciones cada vez más diversas, híbridas y multidisciplinarias, la comunicación se vuelve
un factor crítico de competitividad. No se trata solo de transmitir información, sino de construir
mensajes claros, generar alineación, facilitar la colaboración y resolver conflictos de forma efectiva.
Una comunicación estratégica fortalece el liderazgo, mejora el trabajo en equipo y acelera la toma de
decisiones. Además, equipos que tienen comunicación abierta y colaborativa pueden ser un 5% más
productivos y reducir su rotación de personal en un 25%, según datos de McKinsey que analizan
beneficios organizacionales asociados a buenas prácticas comunicativas y según un informe de
Zenger Folkman, los líderes que son buenos comunicadores tienen un 50% más de probabilidad de
tener equipos de alto rendimiento.
4) Toma de decisiones basada en datos: del instinto a la evidencia
El acceso a datos ya no es el problema; el verdadero desafío es interpretarlos y convertirlos en
decisiones acertadas. La alfabetización en datos y el pensamiento analítico permiten a los equipos
reducir sesgos, medir impacto y actuar con mayor precisión. Las organizaciones que desarrollan esta
competencia logran procesos más eficientes, estrategias mejor fundamentadas y una mayor
capacidad de anticipación.
5) Inteligencia emocional: el motor invisible del desempeño
La inteligencia emocional es clave para liderar, colaborar y sostener el rendimiento en entornos de
alta presión. La capacidad de reconocer y gestionar emociones “propias y ajenas” mejora el clima
laboral, reduce el desgaste profesional y fortalece la confianza dentro de los equipos. Además, es un
factor determinante en la retención de talento y en la construcción de culturas organizacionales
saludables. De acuerdo con un informe de Asana menciona que la inteligencia emocional se
compone de cinco habilidades clave: autoconocimiento, autorregulación, motivación, empatía y
habilidades sociales, este modelo es clave para destacar que los líderes emocionalmente inteligentes
gestionan mejor los conflictos, fortalecen la colaboración y generan mayor compromiso en sus
equipos. Los expertos de BIU University destacan que “la empatía y la autorregulación ya no son
habilidades blandas; son capacidades críticas para liderar personas en entornos híbridos,
multiculturales y bajo presión constante”.
Desarrollar estas competencias no ocurre de forma espontánea, requiere formación intencional,
espacios de aprendizaje aplicados y una cultura que valore el pensamiento crítico, la reflexión y el
desarrollo humano al mismo nivel que los resultados. Desde BIU University, el enfoque está en
acompañar a las organizaciones en este proceso, preparando talento capaz de responder a los
desafíos actuales del mercado laboral con criterio, adaptabilidad y liderazgo consciente. En un
escenario donde el cambio es la única constante, las empresas que invierten en estas competencias
no solo mejoran su desempeño inmediato, sino que fortalecen su capacidad de innovar, sostenerse y
crecer en el largo plazo. Como señalan los expertos de BIU University, “la competitividad del futuro
no se construye solo con tecnología, sino con personas capaces de pensar mejor, conectar mejor y
decidir mejor”.
Acerca de BIU University
El enfoque de aprendizaje en BIU University, guiado por un equipo de profesores expertos, combina clases
sincrónicas y asincrónicas para ofrecer una experiencia educativa completa. Este enfoque integra una amplia
variedad de herramientas dialógicas y de debate, incluyendo foros de discusión, proyectos y tareas tanto
grupales como individuales, chats semanales y sesiones regulares de video en tiempo real. Además, se utilizan
estudios de casos y aprendizaje basado en proyectos, así como simulaciones.
De este modo, los estudiantes disfrutan de un ecosistema de aprendizaje enriquecedor que les permite
interactuar con diferentes formatos y dinámicas del mundo empresarial real. Esta metodología no solo fomenta
la colaboración y el pensamiento crítico, sino que también prepara a los alumnos para enfrentar los desafíos del
entorno laboral actual.