Logística en 2026: inteligente, autónoma y decisiva para la competitividad

Written by on 14/01/2026

 

*Angela Gheller, directora de productos para Logística de TOTVS
El segmento logístico llega al año 2026 ocupando un espacio que, hasta hace
pocos años atrás, parecía improbable. El sector deja de operar detrás de escena
y asume protagonismo en las decisiones estratégicas de varios otros sectores,
convirtiéndose en un pilar que sostiene la competitividad de las empresas en una
región más digital, regulada y presionada por demandas de eficiencia. En medio
de la convergencia entre automatización, inteligencia artificial (IA) y nuevas
reglas tributarias, surgen tendencias en la logística, que se reinventa para
operar con autonomía, previsibilidad e impacto directo en los resultados.
El cerebro de esta nueva logística es la inteligencia artificial, que deja de ser
solo una herramienta de análisis para convertirse en un sistema autónomo para
la toma de decisiones. Agentes logísticos inteligentes planifican, predicen y
ejecutan operaciones en tiempo real, optimizando rutas de transporte con base
en datos de tráfico y clima, anticipando fallas en equipos de almacenes y
ajustando dinámicamente el flujo de cargas conforme a la demanda. Los
gestores del sector ven en esta automatización inteligente una oportunidad
concreta de elevar márgenes operativos, reducir riesgos y aumentar la
previsibilidad. Paralelamente, la IA predictiva aplicada a la planificación de la
demanda permite una integración inédita entre producción, almacenamiento y
transporte, evitando inventarios ociosos y mejorando el nivel de servicio con
decisiones guiadas por datos.
La digitalización también redefine el papel del eslabón fiscal y tributario,
transformando la logística fiscal en uno de los pilares de la rentabilidad
empresarial. Con la transición de ajustes y reformas tributarias en países como
Colombia, Argentina, México y Brasil, las empresas necesitan repensar su red
logística desde el punto de vista fiscal. La planificación tributaria pasa a ser parte
intrínseca de la estrategia operativa, garantizando que la inteligencia detrás de
las rutas sea tan eficiente como el transporte en sí. Además, la conformidad y la
gestión tributaria integrada a la operación se vuelven vitales para evitar riesgos
y optimizar costos en toda la cadena de proveedores.
En este entorno cada vez más complejo, la visibilidad y la orquestación de
datos se han convertido en palabras-clave. Plataformas integradas y torres de
control logístico, que reúnen datos de diversos sistemas y socios, permiten
prever puntos de congestión y reaccionar rápidamente ante imprevistos. La
capacidad de transformar información dispersa en decisiones sincronizadas es
hoy lo que define la resiliencia de las cadenas de suministro. Este movimiento
fomenta también el avance de los ecosistemas colaborativos, basados en

plataformas digitales en las cuales transportadores, embarcadores y operadores
comparten datos, capacidad ociosa y servicios en tiempo real. Esta conectividad
crea una logística más ágil, transparente y menos dependiente de
intermediarios.
La automatización y la robótica consolidan la creación de los llamados
entornos ciberfísicos, en los que lo físico y lo digital se integran de forma fluida.
Robots colaborativos, sistemas de separación automatizados y drones de
inventario operan junto a los humanos, ejecutando tareas repetitivas y
complejas con precisión milimétrica. La combinación entre IA y robótica viene
transformando almacenes en centros autónomos e inteligentes, capaces de
mantener flujos continuos de operaciones. El papel de las personas se desplaza
del trabajo manual a la supervisión estratégica y la gestión de estas tecnologías,
exigiendo nuevas competencias digitales y analíticas. Un ejemplo práctico es el
centro de distribución de Mercado Libre en Brasil, que instaló más de 100 robots
móviles autónomos que se desplazan por las estanterías, distribuyen productos y
realizan la tarea “shelves to person” (estanterías a la persona), pudiendo
transportar hasta 600 kg por unidad.
Con la automatización a escala y la interconexión creciente de sistemas, la
seguridad cibernética se convierte en un factor crítico. La dependencia de la
nube como infraestructura central de la logística exige protocolos robustos de
protección de datos y continuidad operativa. La ciberseguridad pasa a ser vista
como una extensión de la resiliencia logística: proteger la inteligencia que mueve
las cadenas es garantizar que el flujo físico no sea interrumpido.
La sostenibilidad se mantiene como un imperativo de negocio. La presión
global por la descarbonización transforma la logística verde en prioridad
estratégica, impulsando inversiones en flotas eléctricas, combustibles
alternativos, embalajes reutilizables y optimización inteligente de rutas para
reducción de emisiones. Las empresas más maduras ya utilizan IA para medir y
mitigar, en tiempo real, sus huellas de carbono, transformando la
responsabilidad ambiental en ventaja competitiva. Sostenibilidad y rentabilidad
caminan lado a lado: reducir desperdicios es sinónimo de eficiencia, y eficiencia
es sinónimo de rentabilidad.
Por lo tanto, las tendencias de la logística en 2026 son: más inteligencia,
conexión, autonomía y sostenibilidad. Un segmento que combina datos,
automatización y colaboración para entregar no solo productos, sino valor: en
velocidad, precisión y propósito. Más que mover cargas, la nueva logística
mueve decisiones, convirtiéndose en el verdadero eje de inteligencia que
sostiene los negocios del futuro.


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