Eneagrama: la clave detrás del equipo, no solo de la estrella El talento suma. Las personalidades bien combinadas, potencian

Written by on 28/08/2025

Por Marcela Rodriguez, Chief People Experience Officer de Nearsure
Hace poco más de cincuenta años, los legendarios Beatles se separaban. Y con esa
separación no solo terminaba una de las bandas más influyentes del siglo XX, sino que se
abría un nuevo capítulo para sus integrantes, especialmente para uno de ellos: George
Harrison.
¿Por qué es interesante analizarlo desde ahí? Porque Harrison había pasado años en un
“segundo plano”, opacado por la potencia creativa (y egos dominantes) de Lennon y
McCartney. Sin embargo, tras la disolución del grupo, lanzó All Things Must Pass, un álbum
triple que dejó claro que había mucho talento escondido detrás de su aparente bajo perfil.
Tal vez el grupo no supo aprovechar esa riqueza interna en su totalidad. O tal vez, como
pasa también en las organizaciones, tener a los mejores no alcanza si no se logra que las
personalidades se entiendan, se complementen y puedan convivir. En una banda, como en
cualquier equipo, no se trata solo de brillar: se trata de encontrar el rol de cada uno y cómo
hacer que ese engranaje funcione.
Vamos a lo concreto, que esto no es una columna de Rolling Stone ni un documental de la
BBC. En la música —como en el fútbol o en una empresa— se puede contar con figuras
descomunales y aun así no lograr los resultados esperados. Lo que hace la diferencia es
entender las dinámicas internas, las motivaciones, las tensiones… en definitiva: las
personalidades.
¿Fórmulas? Hay miles. Algunas se aplican todos los días y otras siguen siendo terreno poco
explorado. Y es ahí donde quiero introducir al eje de esta exposición al eneagrama de
personalidad. Una herramienta que quizás haya escuchado, pero que rara vez se aplica de
forma estratégica para potenciar equipos. El eneagrama no es ninguna moda nueva. Tiene
raíces antiguas, pero fue sistematizado en el siglo XX y hoy se usa tanto en desarrollo
personal como en entornos organizacionales. En concreto, esta herramienta propone nueve
tipos de personalidad, cada uno con su propia forma de ver el mundo, de vincularse con
otros y de actuar bajo presión.
Sí, actuar bajo presión. Como cuando sos el guitarrista de una banda estelar, y sabés que
tenés solo un tema por disco mientras otros dos se reparten el protagonismo. O como
cuando ves que en tu grupo hay talentos que no se llevan las portadas ni los aplausos, pero
son los que sostienen el ritmo, calman los egos y hacen que todo fluya. Porque al final, no
todos vienen a brillar con luces y flashes: algunos están ahí para que el show sea un éxito
total..
En este contexto, fue Óscar Ichazo quien, en los años 50, integró el símbolo eneagramático
con los vicios señalados por los pensadores egipcios de los años 250 y 450 y desarrolló los
nueve tipos de personalidad, conocidos como eneatipos. Su enfoque fue ampliado y

validado por el psiquiatra Claudio Naranjo, quien aportó una mirada científica y creó puentes
con la psicología contemporánea, dando origen al Eneagrama tal como lo conocemos hoy.
Una forma práctica y accesible de aplicar esta herramienta es a través de pruebas de
Eneagrama. Se trata de evaluaciones psicológicas sencillas que, mediante una serie de
preguntas, permiten que las personas reflexionen sobre cómo se perciben a sí mismas. Al
finalizar, descubren su tipo, que (dividido en nueve categorías) abarca sus motivaciones
principales, fortalezas, debilidades, ambiciones y miedos. Por eso, esta herramienta se
utiliza cada vez más en contextos como el desarrollo personal, el coaching y la gestión de
talento en empresas.
A través de esta herramienta, se pueden identificar qué tipo de perfiles predominan dentro
de la organización, lo que permite diseñar dinámicas de trabajo y estrategias de desarrollo
profesional personalizadas.
Los nueve tipos del Eneagrama se agrupan en tres grandes centros: el mental (tipos 5, 6 y
7), el emocional (tipos 2, 3 y 4) y el instintivo (tipos 8, 9 y 1) y son: el Perfeccionista (1), el
Ayudador (2), el Triunfador (3), el Individualista (4), el Investigador (5), el Leal (6), el
Entusiasta (7), el Desafiador (8), y el Pacificador (9).
Un ejemplo de la aplicación es el de Pathway Vet Alliance, una red de clínicas veterinarias
que en 2017 incorporó el Eneagrama como parte de su estrategia de liderazgo y trabajo en
equipo frente a un proceso de crecimiento acelerado. En solo seis meses, el 100 % del
equipo reportó mayor autoconciencia, el 75 % dijo comprender mejor los estilos de los
demás. Además, crecieron un 52 % en ingresos y alcanzaron una retención del 90 % en su
personal administrativo.
Cada grupo se relaciona con una forma principal de interactuar con el mundo. Por ejemplo,
quienes se ubican en el centro mental suelen ser analíticos, orientados al futuro y
excelentes para resolver problemas, aunque pueden experimentar ansiedad o exceso de
racionalización. Los del centro emocional se vinculan desde el sentimiento, valoran las
relaciones y buscan aprobación, pero pueden tener problemas en su gestión de la culpa y la
vergüenza. Los del centro instintivo, por su parte, son personas prácticas, directas y
orientadas a la acción, aunque a veces les cuesta conectar con lo emocional o soltar el
control.
Y volviendo a los Beatles, quizás no se trató solo de que el grupo se separara, sino de que,
durante años, el cuarteto no supo ver el valor completo de cada pieza. George Harrison no
se volvió más talentoso de un día para el otro: simplemente tuvo el espacio para expresar
su identidad creativa sin quedar a la sombra de otras personalidades dominantes.
Eso es exactamente lo que permite el eneagrama: entender que no todos vinimos a ocupar
el mismo lugar, que no todos lideramos de la misma manera ni respondemos a las mismas
motivaciones. Cuando conocemos las personalidades que integran un equipo —y más aún,
cuando las valoramos— no solo evitamos tensiones innecesarias: potenciamos lo que ya
está ahí, esperando salir.

Porque un equipo no se trata solo de gestionar talento. Se trata de comprender a las
personas en su profundidad, de permitir que cada voz encuentre su lugar.
En definitiva, no se trata de modas del mundo de los negocios, sino que este método
permite reconocer que detrás de cada perfil hay una historia, una motivación y un modo
particular de enfrentar el trabajo. Gestionar personas, entonces, no puede reducirse
exclusivamente números o procesos, sino que debe hacer se forma más artesanal con
paciencia, inteligencia y, sobre todo, mirada profunda,


Reader's opinions

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *



Current track

Title

Artist