¿Deben ir los adultos mayores a terapia psicológica? Claves para entender cuándo y cómo buscar ayuda
Written by Jose de Jesus Prieto on 31/03/2026
Aunque muchas personas mayores muestran resistencia a hablar de sus emociones, la
salud mental en la vejez es fundamental para el bienestar y la calidad de vida. Expertos
explican cómo identificar señales de alerta y acercarse al tema sin generar rechazo.
Bogotá, marzo de 2026 — La salud mental en Colombia continúa siendo un desafío,
especialmente entre los adultos mayores. El suicidio es, quizás, una de las cifras más
alarmantes para este sector de la población.
Según cifras del Boletín de Salud Mental del Ministerio de Salud y Protección Social, en el
tercer trimestre de 2025, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses
(INMLCF) registró un total de 2066 casos de suicidio, entre hombres (76%) y mujeres
(21%). De este total, 943 casos fueron de adultos mayores.
Aunque con el paso del tiempo se ha tomado mayor conciencia sobre la ayuda
psicológica, es cierto que esta población mayor evita buscar apoyo psicológico, ya sea por
desconocimiento, barreras o, simplemente, estigmas que han sido muy fuertes en
Colombia.
En generaciones anteriores, hablar de emociones no siempre fue una prioridad. Durante
años, se instaló la idea de que los problemas debían resolverse en privado, sin acudir a
ayuda profesional. Esto ha contribuido a que hoy, en la vejez, muchos adultos normalicen
el malestar emocional como parte inevitable del envejecimiento. Así lo explica Tatiana
García, supervisora consultorio de Atención Psicológica de la Institución Universitaria
Colegios de Colombia (UNICOC).
“Esta normalización puede tener múltiples consecuencias, sin embargo, una de las más
frecuentes, y de la que los adultos mayores temen hablar, es sobre el miedo a la pérdida
de autonomía”, señala. “Sugerir terapia puede interpretarse como una crítica a su
independencia o capacidad para dirigir su propia vida”.
A esto se suman otros factores como dificultades de movilidad, limitaciones económicas o
la falta de programas especializados, que pueden dificultar aún más el acceso a atención
psicológica. Sin embargo, existen señales que pueden indicar que un adulto mayor podría
beneficiarse de apoyo profesional.
Darío Nicolás Jaimes, psicólogo de UNICOC, explica que el aislamiento social, la pérdida
de interés en actividades que antes disfrutaba, los cambios persistentes en el estado de
ánimo, las alteraciones en el sueño o el apetito, así como la presencia de duelos no
elaborados o dificultades para adaptarse a cambios importantes, son algunos de los
signos más comunes. Ahí la terapia puede brindar un espacio de acompañamiento
valioso.
Uno de los mayores retos, sin embargo, es cómo abordar el tema sin que se perciba
como una imposición. La forma en que familiares o cuidadores introducen la conversación
puede marcar la diferencia entre el rechazo y la apertura.
Según explica el experto de UNICOC, la clave está en el respeto y la empatía. Se debe
hablar desde la preocupación genuina, evitar juicios o etiquetas y presentar la terapia
como un espacio de bienestar, proponerla como un lugar para conversar, ser escuchado o
recibir acompañamiento en momentos de cambio. Esto puede incentivar una mayor
disposición y sentirse como una oportunidad para ser escuchado y no cuestionado.
La terapia psicológica en esta etapa de la vida también aporta beneficios significativos en
la calidad de vida. Ayuda a fortalecer el bienestar emocional, mejorar la satisfacción
personal y desarrollar herramientas para afrontar los cambios propios del envejecimiento.
“Desde la prevención y el sentido de vida, la terapia ayuda a prevenir la depresión y la
ansiedad, reduciendo el impacto de enfermedades crónicas y mejorando la interacción
social”, explica Tatiana García. “Facilita la reconciliación con la propia historia personal y
el descubrimiento de nuevos propósitos”.
En cuanto a los enfoques terapéuticos más recomendables, no existe un único modelo
aplicable a todos los casos. Sin embargo, los expertos en psicología destacan las
intervenciones centradas en la persona, que permiten abordar de manera integral las
necesidades emocionales de los adultos mayores.
Entre ellas, la terapia de reminiscencia, que invita a reflexionar sobre la historia de vida; la
terapia cognitivo-conductual, que ayuda a reestructurar pensamientos negativos; o
herramientas de psicología positiva orientadas a fortalecer recursos personales como la
gratitud y el optimismo.
Además, el acompañamiento no debe centrarse únicamente en el adulto mayor. El
entorno también juega un papel fundamental en su bienestar emocional.
“Es fundamental que los cuidadores también puedan acceder a terapia como parte del
proceso de autocuidado”, señala la supervisora del consultorio de Atención Psicológica de
UNICOC. “Los programas psicoeducativos para familiares mejoran indirectamente el
bienestar del adulto mayor al optimizar su red de apoyo”.
Hablar de salud mental en la vejez implica romper estigmas y abrir espacios de
conversación para que se pueda vivir esta etapa con mayor bienestar, autonomía y
sentido, contribuyendo a cambiar ciertos paradigmas de la salud mental que han estado
tan enraizados en el país.