Vacaciones gamer: consejos para entrenar en Esports sin afectar la salud ni el rendimiento

Written by on 30/03/2026

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En Colombia, más de 6,5 millones de jóvenes entre 14 y 28 años dedican parte de su tiempo libre a los videojuegos, según datos del MinTIC. Durante diciembre y enero, esa cifra se dispara: el tiempo frente a las pantallas se duplica y también aumentan los riesgos físicos y emocionales asociados a entrenar sin método.

 

En una etapa en la que los Esports fueron reconocidos oficialmente como disciplina deportiva mediante la Ley 2507 de 2025, aprender a entrenar con criterio, estructura y equilibrio dejó de ser un pasatiempo, hoy es una necesidad para quienes aspiran a competir o simplemente desean practicar de forma saludable.

 

“Más horas no significan más nivel; sin una rutina clara, solo se acumula cansancio y malos hábitos”, advierte Mario Agudelo, docente de Areandina Infinited y profesor del curso Entrenamiento Deportivo en los Deportes Electrónicos.

 

El reconocimiento legal de los Esports abrió un nuevo escenario en el país. Las ligas universitarias y amateurs crecen a doble dígito y los torneos nacionales comienzan a mover patrocinios, becas y programas de formación. De hecho, según el Informe Global de Newzoo 2025, América Latina superó los 1.200 millones de dólares en ingresos por este concepto este año, con Colombia entre los tres países de mayor crecimiento regional.

 

Sin embargo, detrás del entusiasmo también hay una advertencia: el exceso de juego sin planificación puede afectar la salud física, mental y social de los jóvenes, y limitar su verdadero potencial competitivo.

 

¿Cómo entrenar con equilibrio entre cuerpo y mente?

 

El primer paso para pasar de jugador aficionado a deportista digital es entender que los Esports, como cualquier disciplina, requieren entrenamiento estructurado. Agudelo lo resume en tres dimensiones: física, táctica y emocional.

 

En la parte física, recomienda fortalecer la coordinación ojo-mano, la velocidad de reacción, la atención visual y la postura. “Un jugador que se ejercita, duerme bien y hace pausas activas mejora su rendimiento y previene lesiones por sobrecarga”, señala.

 

Mantener buena hidratación, estiramientos cada hora y ejercicios de respiración son otros hábitos básicos para cualquier gamer que entrena con seriedad.

 

En el aspecto táctico, el error más común es creer que solo las mecánicas importan. “Entrenar sin análisis es como correr sin saber hacia dónde vas”, explica.

 

Analizar partidas, estudiar rivales, entender rotaciones y definir micro objetivos semanales son prácticas que marcan la diferencia. Los equipos profesionales —añade— “ya trabajan con analistas de datos que miden reacciones, tiempos de respuesta y estrategias. Aprender a hacerlo desde joven multiplica las oportunidades de competir en el futuro”.

 

La tercera dimensión es la emocional. Controlar la frustración, comunicarse bien con el equipo y manejar el estrés durante los torneos es tan importante como tener reflejos rápidos. “El jugador que domina sus emociones puede pensar con claridad incluso bajo presión. Ese es el verdadero signo de madurez competitiva”, afirma Agudelo.

 

Entrenar con propósito significa sesiones cortas pero enfocadas, con descanso adecuado y un equilibrio entre actividad física y juego. En el país, el 34 % de los jóvenes gamers reconoce haber sentido agotamiento o ansiedad por exceso de tiempo frente a pantallas, de acuerdo con el DANE.

 

Por eso una rutina con pausas, buena alimentación y límites de horario es la clave para mantener la salud y el rendimiento.

 

Claves para evitar excesos en el mundo de los deportes electrónicos

 

Cada diciembre ocurre el mismo patrón: personas que quieren “entrenar más” sin un plan claro. El error principal es confundir cantidad con calidad. Según el docente de Areandina Infinited, muchos creen que “jugar diez horas al día los hará mejores, cuando en realidad lo que marca la diferencia es la constancia y el equilibrio”.

 

Otros descuidan el sueño, la postura y la nutrición, lo que impacta directamente la concentración y la toma de decisiones. En este punto, Por eso, Agudelo sugiere máximo tener cuatro horas continuas de práctica, con pausas activas cada 60 minutos, estiramientos y una rutina que combine estudio, ejercicio y descanso.

 

También está el riesgo de entrenar sin objetivos o de compararse con jugadores profesionales. “Detrás de cada gamer famoso hay un equipo de psicólogos, entrenadores y analistas; intentar imitarlo sin guía solo genera frustración”, explica.

 

Las familias también juegan un papel decisivo. No se trata de restringir, sino de acompañar. Establecer horarios, promover espacios de conversación y garantizar condiciones básicas —silla ergonómica, buena iluminación y ventilación— mejora la experiencia y reduce los riesgos. “Entrenar Esports no depende del computador más costoso, sino de los hábitos y del entorno”, concluye.


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