Estudio global revela que en Colombia, cada nueva generación tiene un mayor deterioro mental que la anterior
Written by Jose de Jesus Prieto on 26/02/2026
El más reciente Global Mind Health Report 2025 revela una brecha generacional cada vez
más marcada en Colombia en la que los adultos mayores se ubican entre los más
resilientes del mundo, mientras que casi la mitad de los jóvenes enfrenta desafíos de salud
mental de relevancia clínica.
Colombia, marzo de 2026 — La salud mental en Colombia muestra un contraste tanto
llamativo como preocupante. El país se posiciona entre los mejores del mundo en bienestar
mental para los adultos mayores, pero sus jóvenes evidencian un deterioro sostenido que
genera cada vez mayores problemas para afrontar los retos de la vida y funcionar de
manera productiva. Así lo advierte el nuevo Global Mind Health Report 2025, el informe
anual del Global Mind Project, desarrollado por Sapien Labs.
«Hoy en día, casi la mitad de los jóvenes adultos sufre problemas de salud mental de
importancia clínica que afectan sustancialmente a su capacidad para desenvolverse de
forma productiva en la vida diaria», explica la Dra. Tara Thiagarajan, fundadora y científica
en jefe de Sapien Labs. «Esto supone más del cuádruple que sus padres y abuelos. En
conjunto, es un patrón de disminución de la salud mental en cada generación más joven».
El informe de 2025 se basa en datos de más de un millón de personas en 85 países, siendo
el estudio continuo más amplio del mundo sobre bienestar mental. La medición se realiza a
través del Mind Health Quotient (MHQ), un indicador que evalúa 47 capacidades cognitivas,
emocionales, sociales y físicas que determinan la habilidad de una persona para
desenvolverse de forma productiva en la vida diaria.
Los datos del estudio muestran que Colombia ocupa el puesto número 9 a nivel mundial en
salud mental entre los adultos de 55 años o más, un resultado que refleja altos niveles de
estabilidad emocional, resiliencia y capacidad de adaptación en este grupo poblacional. Sin
embargo, el panorama cambia para los adultos jóvenes entre 18 y 34 años, quienes ocupan
el puesto 25 dentro del ranking global.
Para 2025, Sapien Labs analizó los cuatro factores más grandes que están determinando
este deterioro de la salud mental en el mundo y para Colombia, estos explican muy bien las
brechas que separan a ambas generaciones, pues están directamente relacionada con los
hábitos del mundo moderno.
Cuando se habla de consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, que se ha
demostrado tiene impactos negativos en la salud mental, tanto adultos mayores como
jóvenes ocupan un lugar muy similar en el ranking mundial (puesto 30 y 32
respectivamente), lo que permite tener una radiografía de cómo los hábitos alimenticios han
moldeado la salud mental de la población.
No obstante, la brecha entre jóvenes y adultos mayores se amplía cuando se habla de
espiritualidad. Los mayores de 55 años ocupan el puesto 9 en el ranking mundial, mientras
los jóvenes ocupan el 39. Y en cuanto al uso temprano de smartphones, la tendencia sigue
siendo clara, pues Colombia ocupa el puesto 31, subrayando el hecho de que cuanto más
temprano es el contacto con teléfonos celulares, mayores probabilidades ha de tener un
deterioro mental en la adultez. Según el informe, el promedio de edad cuando entran en
contacto con un celular es 13 años o menos. Es decir, la Generación Z ha pasado el 28%
de su infancia con un smartphone.
Pero el cuarto factor sale a relucir y marca la paradoja de que no siempre, a mayor nivel de
desarrollo de un país, mejor bienestar mental. Nos referimos aquí a los vínculos sociales y
familiares. En Colombia, por ejemplo, tanto la población joven como mayor ocupa el puesto
14 y 10 respectivamente a nivel global. Esto es algo que se comparte con otros países del
continente.
En el ámbito regional, América Latina destaca por su fortaleza en los lazos sociales y
familiares, que actúan como un amortiguador frente al deterioro de la salud mental. Los
países de habla hispana dominan los rankings globales de vínculos familiares estrechos, y
la región concentra buena parte del Top 10 mundial en salud mental para adultos mayores.
Es un resultado halagador, mas no tranquilizador, en primera medida porque aunque los
rangos son altos, se esconde una tendencia al deterioro de los lazos familiares en todos los
países entre los grupos de edad más avanzada y los más jóvenes. Y en segundo lugar, los
factores sociales, ambientales y culturales que rodean a las nuevas generaciones han
influido fuertemente en el deterioro de su salud mental, por lo que esta ventaja que tiene
América Latina se ve amenazada bajo esos patrones que se observan con mayor intensidad
en los países más ricos.
«Lo sorprendente de este descenso en las generaciones más jóvenes es que es más
pronunciado en los países más ricos y desarrollados, donde el aumento del gasto en
atención de la salud mental no ha cambiado la situación», explica la experta de Sapien
Labs. «Para resolverlo, tendremos que abordar sus causas fundamentales en lugar de
limitarnos a tratar los síntomas. Durante los últimos cuatro años hemos estado investigando
estas causas fundamentales para comprender qué aspectos de la vida moderna están
impulsando esta tendencia».
Según el informe, el debilitamiento de los vínculos familiares cuadruplica el riesgo de sufrir
angustia mental clínica. El declive de la espiritualidad está asociado a diferencias de hasta
20 puntos en el MHQ entre jóvenes con niveles altos y bajos. El acceso temprano a
smartphones, especialmente antes de los 13 años, está vinculado a ideación suicida,
agresividad y desconexión social en la adultez. Y el consumo de alimentos ultraprocesados,
responsable de entre el 15 % y el 30 % de la carga total de problemas de salud mental.
Y la cura no está, precisamente, en invertir para tratar los síntomas, sino en ir a la raíz. A
pesar de que países como Estados Unidos y el Reino Unido han invertido billones de
dólares en investigación y tratamiento en la última década, los indicadores de bienestar
mental juvenil continúan empeorando.
«Un futuro en el que la mitad de la humanidad sea incapaz de afrontar los retos de la vida y
funcionar de forma productiva tiene graves consecuencias sociales», añade Tara
Thiagarajan. «Por lo tanto, debemos actuar ahora para revertir la crisis que se está
desarrollando entre los adultos jóvenes y proteger a las generaciones futuras. Y no basta
con ampliar el acceso a la atención sanitaria estándar actual. Estas pautas apuntan
claramente a la necesidad de un cambio estructural ascendente, centrado no solo en el
tratamiento, sino también en los factores ambientales que moldean las mentes jóvenes en
primer lugar».