La Red de Bancos de Alimentos fortalece la atención de emergencias con nuevas “Cápsulas de Emergencia” y alimentos liofilizados
Written by Jose de Jesus Prieto on 25/02/2026
En un encuentro con medios de comunicación realizado este miércoles, Juan Carlos Buitrago, director de la Red de Bancos de Alimentos de Colombia, presentó los más recientes avances de la organización en la lucha contra el hambre y la atención a comunidades vulnerables en todo el país.
La red, liderada por la Iglesia Católica, cuenta actualmente con 26 bancos de alimentos distribuidos desde La Guajira hasta Pasto. Estos centros se especializan en “salvar alimentos” mediante alianzas con mercados, restaurantes y empresas del sector gastronómico, evitando el desperdicio y canalizando productos aptos para el consumo hacia quienes más lo necesitan.
Según cifras oficiales, la organización ha consolidado una red de 1.615 donantes, 14.710 voluntarios y 44 centros de acopio, con presencia en 28 departamentos y 30 municipios de Colombia. Gracias a esta gestión nacional, se han entregado 54.279 toneladas de alimentos, beneficiando a 1.286.469 personas.
26 años salvando alimentos y atendiendo crisis
Hace 26 años se fundó el primer banco de alimentos del país. Desde entonces, la iniciativa ha evolucionado no solo en la recuperación de excedentes, sino también en la respuesta humanitaria.
Hace ocho años, durante la emergencia registrada en Putumayo, la red implementó un protocolo de atención articulado con diferentes actores sociales para brindar ayuda en situaciones donde la capacidad institucional del Gobierno resulta limitada. Este modelo ha sido replicado en múltiples emergencias nacionales.
Nacen las “Cápsulas de Emergencia”
Como parte de ese fortalecimiento, la entidad presentó hoy las nuevas “Cápsulas de Emergencia”, un proyecto que inició en 2024 y que busca brindar asistencia inmediata durante los primeros días posteriores a una crisis climática, confinamientos por emergencias sociales o eventualidades aisladas.
Estos kits están preabastecidos con productos esenciales, entre ellos:
Alimentos no perecederos: agua, arroz, pasta, harina, granos, aceite, enlatados, leche en polvo, avena, coladas, panela, chocolate y frutos secos.
Elementos de higiene personal: toallas sanitarias, crema dental, jabón, entre otros.
Insumos complementarios: ollas, colchonetas, mantas, juguetes y kits escolares.
Innovación alimentaria con identidad colombiana
Uno de los desarrollos más destacados ha sido la incorporación de alimentos liofilizados, gracias a la investigación liderada por el chef Ricardo Malagón. Esta tecnología permite conservar preparaciones típicas colombianas como sancocho, ajiaco y arroz con pollo, manteniendo su sabor y valor nutricional.
Además de fortalecer el bienestar emocional de las familias beneficiarias, estos alimentos pueden extender su vida útil hasta por 25 años y facilitan su transporte a zonas de difícil acceso.
Con estas iniciativas, la Red de Bancos de Alimentos reafirma su compromiso de combatir el hambre, reducir el desperdicio y responder con rapidez ante emergencias, llevando no solo sustento, sino también esperanza a miles de hogares colombianos.La Red de Bancos de Alimentos fortalece la atención de emergencias con nuevas “Cápsulas de Emergencia” y alimentos liofilizados
En un encuentro con medios de comunicación realizado este jueves, Juan Carlos Buitrago, director de la Red de Bancos de Alimentos de Colombia, presentó los más recientes avances de la organización en la lucha contra el hambre y la atención a comunidades vulnerables en todo el país.
La red, liderada por la Iglesia Católica, cuenta actualmente con 26 bancos de alimentos distribuidos desde La Guajira hasta Pasto. Estos centros se especializan en “salvar alimentos” mediante alianzas con mercados, restaurantes y empresas del sector gastronómico, evitando el desperdicio y canalizando productos aptos para el consumo hacia quienes más lo necesitan.
Según cifras oficiales, la organización ha consolidado una red de 1.615 donantes, 14.710 voluntarios y 44 centros de acopio, con presencia en 28 departamentos y 30 municipios de Colombia. Gracias a esta gestión nacional, se han entregado 54.279 toneladas de alimentos, beneficiando a 1.286.469 personas.
26 años salvando alimentos y atendiendo crisis
Hace 26 años se fundó el primer banco de alimentos del país. Desde entonces, la iniciativa ha evolucionado no solo en la recuperación de excedentes, sino también en la respuesta humanitaria.
Hace ocho años, durante la emergencia registrada en Putumayo, la red implementó un protocolo de atención articulado con diferentes actores sociales para brindar ayuda en situaciones donde la capacidad institucional del Gobierno resulta limitada. Este modelo ha sido replicado en múltiples emergencias nacionales.
Nacen las “Cápsulas de Emergencia”
Como parte de ese fortalecimiento, la entidad presentó hoy las nuevas “Cápsulas de Emergencia”, un proyecto que inició en 2024 y que busca brindar asistencia inmediata durante los primeros días posteriores a una crisis climática, confinamientos por emergencias sociales o eventualidades aisladas.
Estos kits están preabastecidos con productos esenciales, entre ellos:
Alimentos no perecederos: agua, arroz, pasta, harina, granos, aceite, enlatados, leche en polvo, avena, coladas, panela, chocolate y frutos secos.
Elementos de higiene personal: toallas sanitarias, crema dental, jabón, entre otros.
Insumos complementarios: ollas, colchonetas, mantas, juguetes y kits escolares.
Innovación alimentaria con identidad colombiana
Uno de los desarrollos más destacados ha sido la incorporación de alimentos liofilizados, gracias a la investigación liderada por el chef Ricardo Malagón. Esta tecnología permite conservar preparaciones típicas colombianas como sancocho, ajiaco y arroz con pollo, manteniendo su sabor y valor nutricional.
Además de fortalecer el bienestar emocional de las familias beneficiarias, estos alimentos pueden extender su vida útil hasta por 25 años y facilitan su transporte a zonas de difícil acceso.
Con estas iniciativas, la Red de Bancos de Alimentos reafirma su compromiso de combatir el hambre, reducir el desperdicio y responder con rapidez ante emergencias, llevando no solo sustento, sino también esperanza a miles de hogares colombianos.