MODA CON PROPÓSITO: CÓMO ZOCCA TRANSFORMA VIDAS Y REFUERZA EL LIDERAZGO TEXTIL DE COLOMBIA
Written by Jose de Jesus Prieto on 07/01/2026
En Colombia, la moda no empieza en una pasarela: empieza con manos expertas, máquinas
encendidas desde temprano y una cultura productiva que lleva décadas afinando su talento. No
es casualidad que el sistema textil–confección sea uno de los motores de la industria nacional:
representa cerca del 9,4% del PIB industrial y genera empleo para alrededor de 600.000
personas en el país.
Pero el verdadero pulso de la industria se siente donde el hilo se vuelve historia. Allí aparece
Zocca, una marca barranquillera nacida en 1983, que hoy se ha convertido en un ejemplo de
cómo crecer con visión sin perder el origen. Sus inicios, liderados por Jaime Restrepo y Marcela
Montoya, fueron humildes: trabajo constante, aprendizaje diario y una convicción silenciosa de
que el Caribe colombiano podía crear moda con identidad y carácter. Con el tiempo, esa
constancia se transformó en una empresa sólida que hoy es motivo de orgullo para
Barranquilla, para el Caribe y para Colombia entera: una marca que entiende que vestir es
importante, pero dignificar lo es aún más.
En un país donde el sector de confección es mayoritariamente femenino —en confección de
prendas, el empleo es predominantemente de mujeres— hablar de moda también es hablar de
oportunidades. Y hablar de oportunidades es hablar, sin maquillaje, de la realidad que viven
muchas mujeres cabeza de hogar: los hogares con jefatura femenina registran mayores niveles
de pobreza monetaria que los de jefatura masculina, de acuerdo con mediciones basadas en
información oficial. Zocca decidió poner ese dato en el centro de su estrategia humana, no
como eslogan, sino como acción: la responsabilidad social corporativa no es un capítulo aparte,
es el corazón del modelo. Hoy, el 100% de sus talleres está conformado por mujeres cabeza de
hogar, a quienes la marca acompaña con empleo digno, estabilidad y posibilidades reales de
crecimiento.
“En Zocca entendemos que la moda debe ser un motor de cambio social. Nuestro compromiso
es transformar vidas, especialmente de las mujeres cabeza de hogar, a través de empleo digno
y oportunidades reales de crecimiento”, afirma Susana Restrepo Montoya, directora de
mercadeo.
Ese propósito se traduce en una ruta concreta: no se trata únicamente de pagar un salario, sino
de construir capacidades. Por eso, Zocca impulsa talleres y capacitaciones semestrales para
fortalecer habilidades técnicas esenciales —desde el manejo de nuevos insumos como cierres,
cremalleras y herrajes, hasta técnicas innovadoras de estampación— con el objetivo de que
cada colaboradora gane autonomía, seguridad profesional y herramientas que le abran puertas
dentro y fuera del entorno productivo. En la práctica, cada entrenamiento es una inversión
doble: en calidad para la marca y en futuro para una familia.
“Cada mujer que trabaja con nosotros es mucho más que una empleada: es una fuerza vital
para su familia y su comunidad. Brindarles estabilidad y desarrollo profesional es nuestra
manera de contribuir a un futuro más justo”, agrega Restrepo.
Mientras tanto, el contexto nacional reafirma por qué historias como esta importan para
Colombia. La moda colombiana sigue moviéndose en un escenario de competencia intensa,
pero también de oportunidades reales: gremios y entidades del sector han reportado repuntes
en exportaciones de “moda” (confecciones, textiles y categorías afines) en 2025 y un mercado
que continúa buscando valor agregado, diseño y respuesta rápida desde Colombia. En esa
conversación, Zocca representa una idea poderosa: que la innovación no siempre es tecnología
visible; a veces es logística bien pensada, formación constante y una cultura empresarial que
convierte el taller en una plataforma de movilidad social.
Zocca encarna, así, el tipo de empresa que hoy exige el país y que el mundo valora: competitiva
y creativa, sí, pero también coherente con su gente. Una marca que demuestra que, en
Colombia, la moda no solo se confecciona: se construye futuro.